Los derechos de la Mujer segun la Biblia /Por Edith Fragoso de Weyand
Derecho.- recto, igual, seguido, sin torcerse -o inclinarse- a un lado ni a otro. Justo, legítimo. Fundado, cierto, razonable.
Derechos humanos fundamentales.- los que, por ser inherentes a la dignidad humana y por ser necesarios para el libre desarrollo de la personalidad, suelen ser recogidos por las constituciones modernas asingándoles un valor jurídico superior.
Es sabido que si uno desconoce sus derechos y los de otros es mucho más fácil ser víctima de atropellos, abusos e injusticias, o de ser susceptible de cometerlos. En tanto que uno se mantenga marginado del conocimiento acerca de sus más esenciales facultades, pierde oportunidades para ser feliz e impide a otros gozar de las libertades y garantías de las que se es destinatario por el simple hecho de su condición humana, para garantizar la vida digna. Bajo esta premisa, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (DUDH) recoge los derechos humanos considerados básicos y sienta una referencia general para enmarcar a los sistemas jurídicos de todo el mundo, con el fin de evitar que se cometan injusticias. Los Derechos Humanos ahí consignados son independientes de factores particulares como el estatus, el género (masculino o femenino), la etnia o la nacionalidad; y no dependen exclusivamente del ordenamiento jurídico vigente. Tienen la finalidad de establecer las condiciones que permitan la integración de los individuos a la sociedad; y que éstos puedan identificarse consigo mismos y con otros. Son inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables. Por definición, el concepto de derechos humanos es universal (para todos los seres humanos) e igualitario, así como incompatible con los sistemas basados en la superioridad de una casta, raza, pueblo, grupo o clase social determinados; y son, además, atemporales e independientes de los contextos sociales e históricos. Aunque la DUDH data ya de más de medio siglo, su vigencia no se extingue y es válida para las generaciones presentes y las que están por venir; por ello se considera un avance para la humanidad en lo referente a cuestiones de acuerdo y entendimiento humano, entre otras cosas para prevenir discriminación, persecusión, esclavitud, tortura, calumnia, expatriación injustificada, ostracismo, exclusión social, robo de identidad o de propiedad, agresión de la consciencia, violación a la libertad de expresión y marginación; así también contempla lo referente a los mecanismos para que estas garantías se hagan efectivas para todo ser humano, en micro y macro escala. Esta declaración está en favor de la coexistencia pacífica entre las personas, los pueblos y las naciones.
Sin embargo, por una parte, de nada sirve que estos derechos se hayan enunciado por escrito en esta declaración -e incluso que la humanidad haya sufrido centurias de injusticias y atropellos-, si ésta queda restringida al papel, quedando atrapada en el arcaísmo de la letra. Y, por otra, al parecer sigue siendo insuficiente permanecer en el nivel básico y tratar de ejercer la justicia a través del trato igualitario. Es importante mencionarlo porque, en la actualidad se siguen comentiendo una larga lista de injusticias. Concretamente, en lo que se refiere a la mujer podemos contar: acoso, discriminación y abuso sexual; maltrato físico de toda índole y maltrato psicológico(1); tráfico humano y esclavitud(2); abandono, marginación y opresión, principalmente; redundando estas prácticas nefastas en desastrosos problemas sociales como la elevada recurrencia del aborto, índices cada vez más altos de madres solteras; mujeres dañadas psíquica y físicamente; y niños huérfanos o abandonados, los cuales no tienen garantía de un futuro estable y una vida equilibrada. Por lo anterior, cabe hacer notar que cuando se trata de las injusticias cometidas contra las mujeres, las cifras eindicadores de males sociales se disparan. Por eso, aquí es donde la DUDH entra en crisis, pues la universalidad de los derechos humanos no puede entenderse; primero, porque no hay igualdad de género como todo mundo pretende creer; las mujeres no somos nuevas versiones de los hombres, pues poseemos diferencias en las necesidades físicas, psíquicas y espirituales, las cuales hay que entender y atender; así como lo referente al propósito para el cual hemos sido creadas; y, segundo, las condiciones sociales son desiguales en todo el mundo y así permanecen no importa cuántas cartas y declaraciones se redacten. Y por eso, Dios siempre distingue y exalta a los débiles, para que aprendamos realmente lo que es justicia.
Entendiendo la justicia divina. La Biblia describe a los creyentes como carta viviente [...] escrita [...] conocida y leída por todos los hombres, siendo manifiesto que sois carta de Cristo [...] no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos(3). De acuerdo a estas escrituras, Dios no tiene ningún interés en proclamar o publicar cosas que no se van a llevar a la práctica. Pues, no se trata de que el derecho esté contenido en pilas y pilas interminables de mamotretos estáticos que siguen incrementándose indefinidamente, porque tienen que ser cada vez reformados y actualizados; escritos con tinta sobre cosas inanimadas que no sienten, no piensan ni tienen voluntad propia ni tampoco tienen vida alguna en ellos; por lo mismo, son incapaces de entender y ejercer justicia. Para que sean efectivos, los principios de la justicia deben estar vigentes en lo más profundo del corazón humano; y estar activos, siendo la pauta para todas sus acciones, actitud y conducta; pero, sobre todo, cuidando de no restringirlos al vehículo en donde se registran para ser transmitidos. Ejercer justicia es, por tanto, una acción dinámica, en movimiento, y requiere decisión intencional de nuestra parte; hay que sacar y desempolvar sus principios; entender que son sustancia viva y activa que requiere manifestarse al ponerlos en práctica. A través de Cristo somos facultados como instrumentos para ejercer la justicia que proviene de Él. Y esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo: no que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios, el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida(4).
La razón principal para procurar la justicia de Dios es preservar la vida. Por ende, todo aquello que atenta en contra de la vida es una injusticia; y, en este sentido, aun no hacer nada o dejar de hacer algo para preservarla, atenta contra la justicia. Dios ama la vida; por lo cual, la única motivación correcta para ejercer justicia es el amor -a Dios que expresa obediencia a sus principios, y a la vida; lo cual se traduce en amor al prójimo, de acuerdo a sus necesidades particulares, no según las nuestras. No olvidemos que Dios ama a la mujer y Él la creó con el propósito alto y sublime de portar, formar, promover y transmitir vida; al no cuidar de ella apropiadamente se desata la cadena de la injusticia, porque en el orden divino no hay independencia de los géneros, sino interdependencia de unos(as) para con los(as) otros(as), respectivamente y hacia Dios mismo(5). Lo que hagamos en contra o a favor de otros será lo que obtendremos para nosotros mismos.
Jesús derramó su sangre, es decir su propia vida, para hacernos justicia y ministros de justicia(6). Al recibir su gracia y seguirle nos convertimos en la justicia encarnada de Dios(7). No para andar como libracos ambulantes que incorporan sentencias plagadas de cláusulas arcáicas, sino seres cuya esencia y razón de ser es la mismísima justicia divina al servicio de Dios y de sus semejantes; procurando, en todo momento, dar a cada uno(a) lo que le corresponde, para libertad, vida y santificación -es decir, no sólo ocupándonos del nivel básico sino también de contribuir para que alcancen la completitud a través de Cristo. Pues ¿No es éste el ayuno que Yo escogí: desatar ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo [de esclavitud]? -dice el Señor(8).
Ministrar la justicia de Dios es un gran honor y una gran responsabilidad; pero también el remedio para sanar de todos nuestros males –individuales y sociales. Si queremos sanar y ser felices, ante todo tenemos que practicar la justicia de Dios Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación (sanidad, restauración y el poder de una vida nueva) brotará con rapidez; tu justicia (rectitud y correcta relación con Dios) irá delante de ti (conduciéndote a la paz y a la prosperidad); y la gloria del Señor será tu retaguardia. Entonces invocarás, y el Señor responderá; clamarás, y Él dirá: “Heme aquí”. Si quitas de enmedio de ti el yugo de opresión [dondequiera que lo encuentres], el amenazar con el dedo [apuntando hacia el oprimido o el piadoso] y el hablar iniquidad [falsedad, crueldad, injusticia y maldad](9). Ministrar la justicia de Dios significa ser habilitado y estar comisionado para servir ocupándonos de dar a cada uno(a) lo que corresponde según su género, edad, y condición social -no por nada Dios se autoproclama defensor de los más débiles, distinguiendo a la viuda, al huérfano, al forastero y al pobre(10); ésto es poner en práctica la justicia divina. Por eso, Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado(11). Jesús enfatizó que si queremos aspirar a heredar el reino de Dios, tenemos que practicar la justicia haciendo estas distinciones; proveyendo al hambriento, al sediento y al desnudo; y visitando al enfermo y al preso(12); pues hay necesidades específicas qué resolver. Dios no quiere que nos quedemos en el nivel básico. Cierto es que en el cielo todos seremos tratados como iguales y todos tendremos acceso a las mismas cosas, pero amigos, todavía no estamos ahí. Si desconocemos lo que es justicia y de lo que trata, no podremos servir, ejercer, ni exigir o hacer efectiva la justicia, incluso en nuestra propia vida. En tanto que no entendamos su esencia, seguimos fomentando -como hasta ahora-, una realidad impune y sin verdadera libertad.
A colación, en los últimos días los medios de comunicación han cubierto ampliamente el duro proceso de evaluación al que ha sido sometida la juez magistrada Sonia Sotomayor, nominada por el presidente Barak Obama, como miembro de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, o sea, la máxima instancia jurídica de ese país. A través del internet la gente puede testificar minuto a minuto, y desde cualquier punto del planeta -en un símil de reality show-, cómo esta mujer es pasada por el fuego de los severos y exhaustivos interrogatorios que conforman un minucioso examen, no únicamente de sus aciertos y logros profesionales o de su impecable, copioso y brillante currículum; sino, sobre todo, de su activismo en favor de los latinos, de su postura ante temas tan sensibles como el aborto y cuestiones raciales -entre otros-; la cual se refleja a través de sus discursos y declaraciones, y es justo ahí donde sus detractores le quieren pescar. No importa cuánto esta mujer haya logrado o esté apoyada por el mismísimo presidente y la mayoría del congreso, en tanto que el resto de los senadores le cuestionan haciendo énfasis en que todas esas cosas no son suficientes para aspirar a una posición tan honrosa y de tanta responsabilidad, la cual requiere imparcialidad absoluta y completo apego a la ley. Aunque se trate también de una cuestión política, este es un ejemplo práctico e ilustrativo a considerar si queremos ejercer la justicia de Dios. Porque en cuestiones espirituales, no se trata de hacer mero activismo cuando hablamos de ministrar la justicia de Dios, tampoco de alcanzar múltiples logros o de acumular conocimiento, sino de entender que necesitamos, sobre todo, recibir la suficiencia de Dios. Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia [...] Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece(13). Y la justicia de Dios es para siempre, es eterna, no perecedera; las obras inspiradas y fundadas en ella no se desvanecen, sino que acompañan al justo -aún después de su muerte física(14)-, y ellas también serán puestas a juicio, evaluadas y pasadas por fuego(15). Porque, no hay doble moral en el reino de los cielos; ahí no se proclama justicia en una parte para cometer injusticia en otra; no hay parcialidad, porque el Juez Supremo es imparcial y su justicia es verdadera y perfecta.
De modo que, hay un vínculo intrínseco entre la acción de ejercer justicia y la de recibir o ser sujeto destinatario de justicia, y se llama integridad; que es una cualidad inherente a la justicia divina. Si exigimos justicia es que también somos capaces de impartirla. Pero, porque nuestra naturaleza caída es un gran impedimento para lograrlo, requerimos de la suficiencia de Dios. Fuera de Cristo no podemos apirar a ser justos ni tampoco podemos esperar a que se nos haga justicia. Dios ha resuelto estas dos controversias a través de Jesucristo, por medio de Él somos la justicia encarnada de Dios -sin culpa, deuda, condenación o iniquidad (16)- y receptores de justicia –como pago por deudas infringidas a nuestra persona-; es decir, por un lado, somos capacitados efectivamente para no cometer injusticias y para ejercer justicia; y, por otro lado, cuando se ha cometido alguna injusticia en nuestra contra, Dios nos satisface, pues Él es nuestro Vindicador y Defensor(17).
La mujer y la justicia de Dios. La mujer ha sido perseguida desde el principio por la encarnación misma de la injusticia: la serpiente. Los efectos de la caída en el Edén, cimbraron los fundamentos de la justicia y a partir de entonces la mujer y su descendencia han sido objeto de oprobio, persecución y vergüenza Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su Simiente; Él te herirá y pisará en la cabeza, y tú le acecharás y le herirás en el calcañar(18). Satanás ha trabajado durante largo tiempo intentando que la mujer pierda su lugar en el orden divino y con ello también su dignidad. Desde la antigüedad de una o de otra forma, en la mayor parte de las culturas, la mujer ha sido estigmatizada, relegada a un estatus de segunda -y hasta de tercera- clase, perseguida y denostada; lo cual da cuenta del potencial de la hostilidad y el odio hacia ella por parte del
maligno. Pero, la promesa que Dios hizo se ha cumplido: el príncipe de este mundo ya ha sido enjuiciado y vencido, y la maldición ha sido revocada con el nacimiento, la muerte de cruz y la resurrección de Jesucristo; y a través de todo ello Él ha redimido a la mujer – que ha estado privilegiadamente presente en estos tres eventos de su existencia(19)-, y le ha restituido la dignidad y el honor especial perdido(20). Así, dondequiera que se ha extendido el Evangelio, la situación social, jurídica y espiritual de la mujer, por regla general, ha mejorado notoriamente, quitando lo que estaba torcido y escabroso, haciendo la senda llana y recta. No obstante, como lo expone John McArthur -autor de Twelve Extraordinary Women (Doce Mujeres Extraordinarias)-, cuando el evangelio ha sido eclipsado (ya sea por represión, religión falsa, laicismo, filosofía humanista o decadencia espiritual dentro de la Iglesia), la situación de la mujer ha disminuido en consecuencia(21).
Aún reclamos surgidos de movimientos seculares alusivos a los derechos de la mujer, por lo general, han redundado en perjuicio de las mujeres -afirma McArthur, poniendo como ejemplo, el movimiento feminista surgido en los 1960’s; el cual ha devaluado, difamado y saboteado a la feminidad, porque las distinciones de género naturales son generalmente subestimadas, despreciadas o denegadas, dando como resultado, que ahora las mujeres estén siendo confrontadas con situaciones de combate, sometidas a trabajo físico extenuante -ambos reservados para el género masculino-; expuestas a todo tipo de ultrajes en el lugar de trabajo, así como alentándoles a actuar, hablar y asumir el papel de los hombres. He aquí el mal fruto, una buena intención + un mal fundamento = mujeres saboteando sus propios derechos. McArthur apunta que las feministas modernas manifiestan desprecio por las mujeres que convierten a la familia y al hogar en su primera prioridad; y, al hacerlo menosprecian el papel de la maternidad, es decir, el único llamado de forma exclusivamente femenina. En consecuencia, el mensaje completo del igualitarismo feminista es que realmente no hay nada extraordinario acerca de las mujeres (que incluso pueden aspirar a convertirse en padres y esposos); lo cual sin duda, no es el mensaje de las Escrituras, que rinden homenaje a las mujeres en su virtud femenina, y les alienta a buscar honor de igual manera(22). La Escritura nunca ha despreciado el intelecto femenino y mucho menos subestimado sus talentos o habilidades; ni tampoco desalienta el uso correcto de los dones espirituales de la mujer. Pero, la controversia se pone de manifiesto en cuanto se alude a la virtud femenina, la cual ha sido negada e ignorada por tanto tiempo, que aun las mismas mujeres han acabado dudando de su existencia.
No podemos solayar que la influencia de las mujeres significativas de la Biblia estaba basada en su carácter y no en lo que hacían –su carrera. La sustancia del mensaje de sus vidas radicaba en su calidad moral y espiritual, no en sus méritos exteriores o apariencias superficiales. Por tanto, no se trata de igualdad de género; sino de verdadera excelencia femenina. Lejos de denigrar a la mujer, la Biblia promueve la libertad, la dignidad y el honor femeninos, los cuales hay que retomar y tener muy en cuenta si nos preciamos de defender a la justicia verdaderamente. La Escritura describe el retrato transcultural de la mujer, como uno realmente hermoso. La verdadera virtud femenina se manifiesta en la persona oculta del corazón [...] la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo, que es muy valioso a la vista de Dios(23).
Arte femenino para ministrar la justicia. En su obra Fight Like a Girl (Pelea como una chica), Lisa Bevere hace énfasis en que las mujeres son receptoras de una distinción divina que les capacita para pelear en favor del amor y la vida, de una manera particular y exclusiva de su género. Esta forma femenina de lucha y defensa de la justicia está registrada en la Biblia y no tiene nada que ver con el activismo o la imitación de las formas masculinas de pelea(24).
Hay un tiempo oportuno y un modo particular de los cuales la mujer puede disponer para intervenir en favor de la vida y del amor. Las mujeres atacan cuando Satanás anda rondando cerca y traspasa los límites del amor y de la vida. Es el enemigo quien debería temblar no nosotras –afirma Lisa- porque cuando nos encontremos involucradas en un conflicto inevitable, Dios nos fortalecerá para pelear con cualquier cosa que esté en nuestra mano –aunque se trate de una sartén. No obstante, pelear no es el propósito alto y sublime, sino la entrega, el compromiso, el voto y el pacto. La confrontación debe estar motivada por la preservación de la vida, el honor, la verdad y la virtud. Hemos sido conformadas para hacer todo lo que esté en nuestro poder para prevenir la muerte y la pérdida, tanto como para promover la dignidad, la preservación de la vida y la virtud, por lo que no debemos retroceder con temor.
Las mujeres somos colaboradoras con Dios para concebir y formar vida, en todas sus formas; principalmente, hijos, los cuales son herencia y recompensa. De hecho, a punto de morir ya en la cruz, Jesús mostró a su propia madre, y al grupo de mujeres que le acompañaban, que su virtud para ejercer la maternidad y su propósito no se agotaban por el hecho de que Él fuera a ser crucificado; sino por el contrario, Él retribuyó su autoridad, poder y carácter femeninos con su sacrificio, concediéndole que cuidara de su amado discípulo y a éste que cuidase de ella, en correspondencia(25), creando así un lazo de amor indestructible y sentando un precedente para la posteridad. Jesús honró de esta manera la valentía de su madre y de esas mujeres que desafiaron los peligros al seguirle, en contraste con la huida de sus demás discípulos y la ausencia de su propios hermanos; cumpliendo así la ley y la obediencia al Espíritu. Seguir a Jesús en cualquier circunstancia es, pues, un acto de valentía muy honrado en el cielo. Por tal razón, debemos prepararnos para formar vidas en justicia, amor y verdad; pues, literalmente las estamos lanzando como flechas de guerrero hacia el futuro, como una ofensiva avanzada de ataque(26). Así, cuando el maligno venga en contra de la vida, la respuesta debe ser ¡más vida!, porque no peleamos con sus mismas armas, sino con las armas de luz de nuestro Señor; por lo mismo, no debemos formentar el miedo entre quienes nos rodean, sino promover la confianza, la paz, la libertad y la seguridad de nuestro Dios. Por tanto, todo lo que una mujer de Dios haga debe expresar vida, para colaborar con la justicia, en inocencia y en pureza, en conocimiento y revelación espiritual, en paciencia y sufrimiento, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en [hablar] la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la [mano]derecha [para atacar] y para la [mano] izquierda [para defender](27).
Cuando en 1920 la activista cuáquera Alice Paul, después de haber luchado intensamente durante ocho años siguiendo sus convicciones -e incluso haber sido encarcelada y torturada-, logró la aprobación del presidente Woodrow Wilson de la Enmienda No. 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos de América, que permitiera el voto a las mujeres; su lucha, y la de sus correligionarias, le dio voz política a las mujeres de su país, sentando un precedente y ejemplo para las mujeres de otras latitudes en donde todavía no se había reconocido este derecho. A partir de entonces, las mujeres norteamericanas tienen poder y autoridad para decidir cómo se conduce su país políticamente. Pero, a través de la sangre del pacto -la de Jesucristo-, Dios nos ha dado una facultad espiritual más sublime, intangible e invisible, a las mujeres; que no nos puede ser quitada, robada o dañada, y de la cual podemos echar mano en cualquier situación, pues trae gran beneficio: nuestra facultad de acercarnos con seguridad a Él, levantar nuestra voz y llamarle Padre, para -de acuerdo al consejo que hay en su Palabra-, encontrar la vía de escape y así evitar el daño(28). Debemos alzar nuestra voz clamando a Él por ayuda, y no permanecer en silencio ante la injusticia, en la convicción de que hallaremos gracia para la ayuda oportuna(29). No en la forma en que lo imaginamos sino de forma inesperada y más abundantemente de lo que nos atrevemos a pedir o a entender según el poder que obra en nosotras(30). Pues Dios tiene un plan maestro y un propósito más alto, sublime y grande que lo que nuestra mente humana podría alcanzar a concebir. Entonces, el Espíritu Santo intercede en nuestro favor tomando nuestro clamor para presentarlo de una manera apropiada en el cielo(31), encendiendo ahí la alarma cuando ronda el peligro. De este modo, hacemos una avanzada ofensiva a los ataques del enemigo y, paralelamente, sentamos un precedente y un ejemplo a mujeres que no saben como luchar en contra de la injusticia, develando ante sus ojos la forma en que ellas pueden influir en el rumbo de las circunstancias, cuando se encuentren ante las adversidades, echando mano del poder y la autoridad con que han sido divinamente dotadas.
Dios da poder y autoridad no únicamente para arrancar, derribar, destruir y derrocar al enemigo, sino también para edificar y plantar(32). De acuerdo a Lisa Bevere en los planes de Dios, nunca estuvo realmente la intención de que la mujer fuera un instrumento de muerte y destrucción, sino todo lo contrario; el propósito por el cual Dios creó a la mujer es diverso al del hombre, por lo cual debemos repartirnos las tareas. La fuerza y el poder de la mujer radican en ministrar justicia a través de la vida, o sea, reedificando las ruinas, levantando los lugares desolados, restuarando y plantando(33). Así, en todo caso, las mujeres son guerreras para la vida –como lo consigna Bevere-; hacen guardia velando para ministrar sanidad, nutrir y levantar la vida. Porque su posición no está propiamente en el campo de batalla, sino en el fuerte, en la base donde recibe a los heridos para sanidad, lo cual es restaurar y rehabilitar la vida. En justicia serás establecida (en rectitud, en conformidad con la voluntad y el orden de Dios). Estarás lejos [aun del pensamiento]de opresión o destrucción, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti. Si alguno te ataca ferozmente, no será de mi parte. Cualquiera que te ataque, por causa de ti caerá y se rendirá a ti [...] Ningún arma forjada contra ti porsperará, y condenarás toda lengua que se alce en juicio contra ti [y le mostrarás que está en el error] Esta [paz, justicia, seguridad, triunfo sobre la oposición] es la herencia de los siervos del Señor [aquellos en los que el ideal Siervo del Señor es reproducido]y su justificación [justicia y vindicación] viene de Mí [Yo la imparto](34).
La mujer pude cultivar algo más que tomates y plantas medicinales en el huerto de su patio trasero. Ella puede cultivar dentro suyo sabiduría para: consolar y con ello restaurar la paz; aconsejar para orientar en rectitud; liberar para revelar la verdad; aliviar ahí en donde hay dolor; animar alimentando la esperanza; confortar devolviendo la capacidad de soñar; cobijar y dar calor, ahí donde el amor se ha enfriado; nutrir para elevar la fe y llevar el mensaje de la reconciliación. Y todo esto no es poca cosa, pues Mejor es la sabiduría que la fuerza(35). La mujer sabia esta consciente que la batalla es del Señor y por ello sobre sus rodillas, le envía Mayday’s y S.O.S. pidiendo auxilio oportunamente en favor de la justicia, con fe firme y convicción profunda, antes de emprender cualquier acción; sabiendo que la fuerza de que es provista le ha sido dada para ayudar al débil. Ella aprovecha el favor y la gracia a través de los cuales ejerce su ministerio, no para sí misma sino en bien de otros. Así, cuando la injusticia amenaza con devastarle, una vez que ha actuado sabiamente, llega la hora de romper el silencio y confrontar el enemigo con las armas de Dios, sabiendo que Él cambiará cualquier circunstancia a su favor(36) y que la retribución divina ha sido desatada.
Mujer, tú eres valiosa para Dios y el obra en tu favor para justicia. Tu posición es estratégica y temible en Cristo. Tus armas, poderosas y efectivas. Tu intuición y revelación, indispensables. Tu misión sanadora, insustituible. Tu virtud, como tus derechos -inherente, irrevocable, inalienable, intransmisible e irrenunciable. ¡Nunca te rindas! ¡La lucha por la defensa de la justicia divina a penas ha comenzado!
*Nota: Si deseas reproducir este artículo requieres permiso de la autora. ¡Gracias!
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1.Incluyendo la terrible práctica de la mutilación de los genitales en algunas culturas del África y Oriente asiático||2. En la actualidad, en todo el mundo, cada 30 segundos una persona es raptada, y se estima que el 70% aprox. son niñas y mujeres –de acuerdo con datos de la UNODC||3. 2 Corintios 3:2-3||4. 2 Corintios 3:4-6||5. 1 Corintios 11:11-12||6. Romanos 6:13,19||7. 2 Corintios 5:21||8. Isaías 58:6 AMP||9. Isaías 59:8-9 AMP||10. Salmo 82:3-4||11. Proverbios 31:8-9||12. Mateo 25:34-46||13. 2 Corintios 3:9,11||14. Apocalipsis 14:13||15. Proverbios 24:12 y 1 Corintios 3:13||16. Romanos 8:1|| 17. Salmo 17:2; Romanos 12:19; Hebreos 10:30; Salmo 68:5; Proverbios 23:10-11||18. Génesis 3:15 AMP||19. Gálatas 4:4; Mateo 27:55; Lucas 24:1-10||20. 1 Pedro 3:7||21. The Biblical Portrait of Women by John McArthur, adapted from Twelve Extraordinary Women, 2005||22. Proverbios 31:10-30||23. 1 Pedro 3: 3-4 NKJV||24. Lisa Bevere, Fight Like a Girl, 2006||25. Juan 19:25-27|| 26.Salmo 127:4||27. 2 Corintios 6:6-7||28. 1 Corintios 10:13||29. Hebreos 4:16)||30. Efesios 3:20||31. Romanos 8:26||32. Jeremías 1:10||33. Isaías 61:4||34. Isaías 54:14-15,17 AMP||35. Eclesiastés 9:16||36. Romanos 8:28
Edith Fragoso de Weyand es autora y comunicadora. Su obra Zona Libre de Ofensa es una valiosa herramienta para aprender a tratar con la ofensa tomando como base los principios bíblicos.
En los Zapatos de Cenicienta/Por Edith Fragoso de Weyand
Dios se autoproclama defensor de los débiles y más vulnerables de la sociedad, entiéndase la viuda, el huérfano, el forastero y el pobre –en ese orden(1). Aquí tenemos una constelación. Él nombra en primer lugar a las mujeres solas como los seres más vulnerables; en seguida a los niños sin padres; después a quien viene de fuera (de otra parte o cultura); y, por último, al pobre. Hay una razón para esto. El simbolismo de viudez en la Biblia no se refiere estrictamente al estado o condición civil consecutivos a la muerte del marido, sino a la difícil condición de la mujer desprotegida y vulnerable; ilustra, asimismo, una tragedia social y económica e incluso una muerte cultural. En la dispensación mosáica, no había provisión económica legal para la manutención de las viudas cuya vida giraba en torno a la existencia del marido; con ello eran empujadas a vivir en una condición marginal de endeudamiento y pobreza extrema pues ¡ay! de la que está sola y no tiene quien la levante cuando cae o esté con ella para resistir las embestidas del que prevalece en su contra(2). Y no hay que perder de vista que la mujer tiene un lugar y ejerce una función fundamental en la vida familiar y en la sociedad; pues tiene la misión de congregar, nutrir y proteger. Cuando la mujer es abandonada, abusada, despojada y desprotegida, comienzan los problemas y se rompe el equilibrio; porque ya no le será posible cumplir con su propósito. Esta condición eventualmente derivará en orfandad, habrá un huérfano -o varios-, y posteriormente un forastero –o varios-, y pobreza. Ante tal condición de abuso y abandono las mujeres quedan incapacitadas para sacar adelante a sus hijos -y a sus hogares-, quienes, eventualmente, buscarán huir de la situación en busca de refugio y de un nuevo comienzo, quizás yendo a lugares en donde no necesariamente las cosas serán mejores para ellos; creando así un círculo vicioso, y una cadena de miseria: viuda à huérfano à forasteroà menesteroso. No obstante, Dios no quiere cadenas de miseria sino lazos de amor en libertad, justicia y equidad; y, para lograrlo, hay que comenzar por atender el primer eslabón de la cadena, el más importante y a la vez el más vulnerable: la mujer; y, con ello, cuidar de quitar su condición de abandono, pobreza y desprotección. Proverbios 31:10-31 muestra claramente, cuando una mujer es apoyada, protegida y honrada, la virtud florece en su vida; ella es capaz de desplegarla en todas las áreas, de dar amora su marido, hijos, sirvientes y al necesitado; permitiéndole, de este modo, edificar un hogar sólido y contribuir en formar sociedades sanas y fuertes.
A lo largo de la historia, la humanidad, aunque no plenamente consciente de este hecho, de una u otra forma ha advertido su deber de cuidar y proteger a la mujer, a través de lo que los psicólogos llaman inconsciente colectivo, el cual se expresa a través de arquetipos; o sea, representaciones, imágenes o modelos con valor simbólico, que conforman un copioso compendio de importantes principios morales y espirituales; los cuales pasan de generación en generación, y son impartidos a lo largo de las edades, a fin de que a partir de este haber de conocimiento, la humanidad aprenda ciertos valores, deje de repetir ciertos esquemas mentales y patrones de comportamiento nocivos y, con ello, abrir una vía para el crecimiento moral y espiritual. En parte estos arquetipos han quedado registrados en los relatos y en la tradición oral, y operan como mensajes de vigencia indefinida a través del tiempo. Particularmente, el arquetipo de Cenicienta,una historia por todos conocida -e injustamente desvirtuada, banalizada y reducida a la de la muchacha pobre y oprimida que espera ser rescatada por un hombre rico-; llama poderosamente la atención, precisamente porque hace referencia a la situación donde la mujer es vulnerable, abusada y abandonada, y muestra la disfuncionalidad provocada dentro del hogar cuando ésta no es protegida y amada; o no ejerce cabalmente el papel que le corresponde. Éste es un relato sumamente complejo en la literatura, pleno de simbolismo y enseñanza, del cual existen diferentes versiones en mútliples culturas y en todos los continentes, desde la más rancia antigüedad; lo cual resalta y deja ver la relevancia que posee. Pero además, hace evidente que desde siempre ha habido una falta de observancia al mandato de Dios de proteger a la mujer, pues este relato no surgió de la nada. Por lo que, sería ocioso desaprovechar tal legado. Es tiempo de hacer una revisión de esta sabiduría. Captar el simbolismo y el significado de la historia de Cenicienta a la luz de las Escrituras, brinda la oportunidad de entender mucho mejor no sólo que la mujer ha sido creada -junto con el hombre- a imagen y semajanza del Dios Altísimo(3), sino la importancia de restituirle su dignidad. De modo que, Escudriñemos nuestros caminos y examinémoslos; y volvamos al Señor(4).
El reino abre sus puertas. El relato retrata a una muchacha huérfana, y no sólo eso, a una heredera despojada, o sea, privada de su posesión con violencia, acosada, abandonada, víctima de la crueldad, la cautividad y la opresión en una base regular. Ella duerme cerca de la chimenea donde el hollín y las cenizas la cubren; las cuales simbolizan amargura, duelo, tristeza(5). Sin embargo, esta jóven encuentra su mayor y más recalcitrante antagonismo, cuando un día el palacio real anuncia que dará un baile en honor del príncipe heredero, quien elegirá esposa; evento al que, por cierto, todas las doncellas del reino están invitadas. No obstante, este relato no es acerca de acudir a un baile y cazar marido; sino, de una cuestión de fe y esperanza. El reino se ha acercado y abierto sus puertas; ha extendido la oportunidad a todas por igual. No hay acepción ni distinción de personas. Pero las fuerzas del mal se confabularán para intentar detener la bendición a aquella alma despojada y cautiva que ha esperado anhelante por largo tiempo por su retribucíon(6). De pronto, este relato es más real de lo que aparenta y ofrece esperanza a todas las mujeres que sufren y esperan por redención. ¡Míra bien! y Cenicienta ya no es más el personaje de ficción de un cuento
de hadas; su historia está por todas partes: en los periódicos, en las calles o en la puerta de al lado. Piensa por un momento en las niñas y jovencitas raptadas, maltratadas y abusadas dentro o fuera de sus hogares en México. En las que por ir al escuela reciben una lluvia de ácido propinada por miembros del Talibán a las puertas de sus escuelas, en Afganistán; o en aquellas de la India y otras regiones de Asia y el África, que son vendidas, forzadas y obligadas a casarse con hombres extraños y mucho mayores que ellas, cuando ni siquiera han florecido. Todas ellas esperando por el día de su redención. Piensa en tu vecina, en tu amiga, en tu compañera de trabajo, o de estudios. Acaso ¿no es cuando las puertas de bendición se abren para extenderse a todas las hijas de Dios, que el maligno intenta a toda costa evitar que éstas la reciban? Pero, no creas, amada, que estas cosas pasan de largo de la vista de Dios. Él es verdadero y justo en todos sus caminos. Las culturas que maltratan a sus mujeres cosechan miseria y ruina, generando huérfanos y forasteros, o sea, hogares disfuncionales y sociedades inestables, enfermas, plagadas de debilidad y miseria en lugar de verdadera fuerza y poder. Por eso, Dios extiende todos los recursos para rescatar a estas hijas. Si miras bien, el relato de Cenicienta no únicamente expone la disfunción sino que, paralelamente, brinda esperanza a todas las hijas que esperan por libertad y redención; e instruye, a través de ciertos símbolos-clave, lo que cada una puede hacer en su situación personal, cualquiera que ésta sea. Así que ¡Toma nota!
Encara con buena actitud y una buena medida de fe expectante. Recapitulando, mientras que la fortuna de la familia era derrochada en las dos egoístas y caprichosas hermanastras, Cenicienta era humillada, maltratada y convertida en la sierva de su propia casa; pero, a pesar de todo, ella guardaba la ternura de su corazón; seguía siendo amable y bondadosa, y renuente a perder la esperanza. El corazón no sólo es la parte más profunda de nuestro ser sino debe ser la más tierna. Cuando el corazón físico se endurece, éste puede dejar de latir e impartir vida a todo el cuerpo. Proverbios 4:23, instruye que lo mismo ocurre con el corazón espiritual. No podemos permitir que las adversidades calen tan profundo al grado de endurecerlo, porque correríamos el riesgo de morir interiormente. No importa lo que acontezca en nuestra vida requerimos la intervención del Espíritu Santo para mantener y avivar el gozo y la paz interior. En la versión animada de Disney del popular relato (basada en la versión del escritor francés Charles Perrault), la campana del reloj de una torre despierta cada mañana a Cenicienta, devolviéndola del reino de los sueños [donde ella es libre], a la cruda realidad [donde es tratada como esclava] -“¡Oh, ese reloj!¡Que mata el gozo...! exclama, ¡Ya te oí! Levántate, dices, es tiempo de empezar otro día. También él quiere mandar... Pero, al menos, hay una cosa que nadie me puede impedir: seguir soñando; y tal vez, algún día...”, dice con determinación. Cenicienta rehusa a resignarse y a perder la esperanza. En cambio, toma buen ánimo y emprende sus arduas labores del día con una buena actitud. Aunque es tratada como sirvienta siendo la heredera; nunca pierde su gozo ni su paz interior, porque en el fondo ella sabe que ése no es su destino definitivo, ella espera por un cambio; está expectante cada día por su redención y esa esperanza le alienta a seguir adelante, pasando a través de las pruebas. Así, sabiendo que no todo termina aquí, nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado [...] y sabemos que para los que aman a Dios [siendo un compañero en la labor], todas las cosas cooperan juntas [y ajustan dentro de un plan] para bien, esto es, para los que aman a Dios y son llamados conforme a Su designio y propósito(7).
En tus cargas... ¡No estás sola! La escena medular del relato sucede el día del baile, cuando después de arduos esfuerzos para asistir, para impedírselo, Cenicienta es atracada por sus envidiosas hermanastras –comandadas por su malvada y cruel madrastra-, dejándole el vestido hecho jirones y llorando desconsolada, no tanto porque no podrá acudir al evento del palacio real; sino porque su carga se ha vuelto insoportable, ella está a punto de perder toda esperanza. Mientras solloza desconsolada ya sin su habitual entereza, declara que ha perdido su capacidad de creer. Y, repentinamente, de la nada surge el hada madrina, que como una aparición se presenta a Cenicienta para consolarle y enjugar sus lágrimas, replicando -“Si no pudieras creer en nada, yo no podría estar aquí, y aquí estoy”. ¿No es eso lo que llegamos a experimentar también nosotras?¿momentos de quebranto?–“¡Oh, Dios!, decimos, ¡no puedo más! Después de ésto ¿cómo puedo creer?¡Ya no puedo creer en nada!”, y Dios replica –“¿En nada?¿cómo es que Me invocas, entonces si no?” según la Biblia, todas tenemos una medida de fe(8); y, Jesús declaró que Él nos alivia en llevar nuestras sobrecargas(9). El hecho que no le veamos, no quiere decir que Dios no esté ahí, siendo que ha prometido que no nos dejará ni abandonará, y que Él mismo enjugará nuestras lágrimas y cambiará nuestra amargura en gozo(10). Pero necesitamos hacer uso de fe y esperar confiadamente en Él. Ante el acoso, abusos, persecuciones y todo aquello que se confabule en nuestra contra para impedir que recibamos bendición, Él prometió Yo he venido para que tengan y gocen de vida, y para que la tengan en abundancia (plenamente hasta que sobreabunde)(11).
Pequeñas cosas hacen las grandes diferencias. La escena más recordada y popular de este relato sucede cuando, pronunciando unas palabras mágicas y con absoluta prestidigitación, el hada madrina alza su varita mágica lanzando destellos de luz para crear de seres insignificantes –una calabaza, ratones, un perro y un viejo caballo-, un lujoso carruaje, seis hermosos y briosos corseles, un elegante cochero y un servil paje. Esto me recuerda que con frecuencia, las hijas de Dios pasamos los días esperando atrapadas en la expectativa que grandes acontecimientos sobrenaturales acontezcan en nuestra vida; pero lo cierto es que Dios opera, sobre todo, a través de las cosas pequeñas, simples y sencillas de lo cotidiano para bendecirnos. Perdemos muchas bendiciones porque no estamos dispuestas a recibirlas en aquello que Dios nos ha dado ya. En su novela The Penny Joyce Meyer explica este principio, que Dios lleva a cabo su plan usando pequeñas cosas para hacer grandes diferencias ¿Pues quién ha menospreciado el día de las pequeñeces? (12). Cuando estamos dispuestas y agradecidas por las pequeñas cosas de la vida, damos lugar a grandes acontecimientos que pueden llegar a transformarla. En otras palabras, pongamos más atención en lo que está sucediendo ahora que en lo que no ha pasado o es necesario que ocurra; y, sobre todo, seamos agradecidas y celebremos las pequeñas victorias viviendo un día a la vez, dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios vara vostras en Cristo Jesús(13).
Vestida y preparada para encontrarte con tu destino. El hada madrina provee a su protegida, Cenicienta, del atuendo apropiado para presentarse en el baile delante del príncipe: un hermoso vestido de gala, todo hecho de hilos de oro y plata, y joyas. Esto nos debería sonar familiar. Una descripción similar aparece en Salmo 45:13-14 Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; de brocado de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey. Y en Apocalipsis las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino (radiante), resplandeciente y limpio (blanco), porque las acciones justas (la rectitud, la justicia, la vida piadosa, los hechos y la conducta firme delante de Dios) de los santos (el pueblo santo de Dios) son [simbolizan y representan] el lino fino(14). Mira bien la confección del vestido: es de lino fino, bordado y brocado de oro. Cada hilo sea de lino o de oro equivale a una acción justa. Hay diferentes clases de plantas de lino que producen diferentes calidades de tela. El lino bayal, es una variedad de lino que se siembra en otoño cuyo tallo es largo y el cual produce hilaza más fina y blanca. A diferencia del lino caliente que se siembra en primavera, cuya hilaza es más abundante pero de inferior calidad. Además, conformar la tela requiere de millones de hilos finos entretejidos para dar esa textura, cuantos más hilos el tejido es más resistente, agradable y difícil de rasgar. De modo que, cuantas más acciones justas sembremos en tiempo de adversidad, ello dará lugar a vestiduras mucho más finas y resplandecientes. Curiosamente, las vestiduras de lino son las que usaban los secerdotes para ministrar a Dios en su santuario(15), no eran de lana sino de lino -el cual es fresco e impide la transpiración; o sea, permite mantenerse limpio y puro delante de Dios -la lana simplemente se toma de la oveja, pero el lino hay que cultivarlo a propósito-. Las vestiduras sacerdotales representaban unción (poder) y consagración (apartado para Dios)(16); y eran de una sola pieza, sin costura(17), lo cual habla de integridad. Quizá por ello Jesús instruyó que nadie pone remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira el vestido y produce una rotura peor(18). El hada no retomó los jirones que portaba Cenicienta, ni se puso simplemente a parchar el viejo vestido para medio rehacerlo sino que le dio uno completamente nuevo de una sola pieza. Requerimos actitudes nuevas y acciones de bien que correspondan con la vida nueva que Jesús ha comprado para nosotras con su propia sangre. Vence al mal con acciones de bien (19), amada, y así darás materia prima al Espíritu Santo para conformar tu atuendo, el cual debe durar una eternidad. ¿Has visto alguna vez uno de esos vestidos que llevan elaboradas aplicaciones de hilos de plata y oro los cuales vestían princesas y reinas?, aunque la pátina acumulada durante centurias haya menguado su resplandor, tales prendas se han convertido en dignas piezas de museo, y no por nada han durado a lo largo de centurias, porque se confeccionaban con los mejores materiales. No es difícil imaginar cuán hermosos deben haber sido en todo su esplendor, revistiendo la dignidad de quien los portaba. La Biblia dice que nuestras acciones serán probadas en el horno de fuego como se prueban el oro y la plata(20). El material con el cual nuestras vestiduras serán confeccionadas debe ser de la mejor calidad, es decir, incorruptible e imperecedero.
Pero además, Cenicienta fue dotada también de un tocado y joyas. Proverbios 1:9 enfatiza que las enseñanzas y la sabiduría son guirnalda de gracia para la cabeza y collar para el cuello. La disposición, confianza y humildad para aprender los principios de Dios, y para apoyarnos y dejarnos guiar por la sabiduría divina serán el adorno perfecto, porque no es para complacernos a nosotras mismas que nos preparamos, sino para recibir al Rey de la gloria, Cristo.
Gracia para andar. Junto con todo el ajuar el hada provee a Cenicienta de unas hermosas zapatillas de cristal. Es interesante que Perrault utilice este motivo, porque en su época el cristal era más difícil de formar que el oro, lo cual imposibilitaba un engaño. Las zapatillas de cristal denotan autenticidad y pureza genuina; pero también lo valioso, costoso y exquisito, pues un calzado así era confeccionado para una princesa. El cristal representa la delicada naturaleza de Cenicienta, cuya suave luminosidad le hacía capaz de utilizar tal calzado sin ensombrecerlo u opacarlo. Heidi Anne Heiner afirma -“Siempre imaginé que esos zapatos podrían ser incómodos. La habilidad de Cenicienta para portarlos y bailar con ellos con gracia, muestra que posee temple(entereza)”. Según Efesios 6:15, debemos calzarnos con la paz de las buenas nuevas del Evangelio; al hacerlo estamos listas para salir y emprender otra parte del camino. Sin embargo, cabe hacer hincapié que las princesas nunca pierden la compostura, y hacen todas sus faenas con decoro y transparencia. Caminar calzadas en la paz de Dios nos dota de entereza, estabilidad, gracia, firmeza, templanza ante cualquier situación que se nos presente. De hecho, la Biblia Amplificada apunta habiendo calzado vuestros pies en preparación [para enfrentar al enemigo con la estabilidad firme, el apremio, y la disposición producida por las buenas nuevas del Evangelio de paz. Por eso Isaías exclama ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: ¡Tu Dios reina!(21).No es casual que en la Revelación de Jesucristo, Juan describa a la nueva Jerusalén (la novia, la esposa del Cordero) y a su calle, como toda hecha de oro puro, semejante al cristal puro(22); tampoco que Moisés y los ancianos hayan visto la gloria de Dios, a cuyos pies había un embaldosado de zafiro tan claro como el mismo cielo(23). Ellos vieron la manifestación física de lo que sucede en el reino espiritual. La transparencia en el calzado simboliza la posibilidad de revelar claramente quiénes somos interiormente a través de la forma como nos conducirmos, o sea, caminando en amor, en paz, en justicia, en pureza y en verdad(24); y de esta manera permitiendo transmitir la luz de Cristo a través de nuestra vida.
Provisión para cada día. El hada madrina advierte a Cenicienta que debe cuidar de no pasar de la media noche, pues todo volverá a ser lo que era. La media noche es el término de tiempo que marca el comienzo de un nuevo día y el final del poder en el día que acaba. Por esta misma razón, en el desierto, Dios instruyó a su pueblo no acumular maná del cielo -excepto el sexto día-; sino que habría una provisión nueva para cada día, advirtiéndoles que lo acumulado se echaría a perder y criaría gusanos; e Israel consumío el maná de esta manera en una base regular durante cuarenta años(25). Asimismo, Jesús hace énfasis que a cada día le bastan sus propios problemas (26). Dios provee de la gracia y el poder para cada día. Él quiere que sus hijas aprendan a no tratar de usar el poder provisto para un día, en otro; porque dependemos de Dios y nos apoyamos enteramente en Él, no en los recursos de los cuales nos provee. Esto me recuerda las Crónicas de Narnia, cuando a su regreso y a punto de librar la segunda batalla en favor de Caspian, Lucy pregunta a Aslan por qué no apareció igual que la vez anterior y él responde -“Las cosas nunca acontecen dos veces de la misma manera Lucy”. Hay soluciones nuevas, actuales y únicas para cada día y para cada problema. La solución del hada madrina, era temporal y válida únicamente para el primer encuentro con el príncipe durante el baile.
¡Estad alerta, hijas de la Luz!. Sumado a esto, en la mayoría de los cuentos es a la media noche cuando los poderes ocultos son desatados. Esto no es gratuito. En Éxodo 11:4 Dios anunció y advirtió al pueblo de Israel que el destructor pasaría como a medianoche en medio de Egipto matando a todo primogénito y que debían guardarse y cubrir sus casas con la sangre de un cordero puro y sin mancha. Cenicienta tenía que guardarse y ser consistente con lo que ella era y representaba; o sea, pureza, paz, bondad, humildad, mansedumbre, gozo, justicia; virtudes correspondientes a la luz. En todo caso, se nos ordena que velemos a la media noche, que estemos alerta. La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de luz.(...) Mas vosotras, hermanas, no estáis en las tieneblas [ni rendidas al poder de ellas] para que el día os sorprenda como ladrón; porque
todas vosotras sois hijas de la luz e hijas del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás sino estemos despiertas, alertas (vigilantes, cautelosas y en guardia) y seamos sobrias (calmadas, sosegadas y circunspectas)(27). El poder que Dios pone a nuestro alcance opera en la luz no en las tinieblas. Nos corresponde guardar y respetar ese límite. El hada madrina advirtió a Cenicienta de estar alerta, vigilar bien la hora, ser sobria y ponerse en guardia, dado que su finalidad no era simplemente divertirse y pasarlo bien un rato corriendo riesgos innecesarios, pues el enemigo -encarnado en la madrastra y las hermanastras- estaba presente y al acecho(28). Cenicienta se presentaba en el baile con el objetivo de conocer a su futuro esposo; la finalidad no era una mera frivolidad para ella, sino el primer paso para alcanzar su verdadero destino: convertirse en princesa y en la futura reina (la esposa del príncipe y futuro rey). El baile es sólo el evento agendado para el encuentro, pero no es el evento más significativo ni definitivo el cual ocurrirá sólo cuando Cenicienta se case con el príncipe. Nuestra meta no está en esta tierra pues nuestra recompensa es grande en los cielos(29). No obstante que Ceniciena y el príncipe se enamoran de inmediato, éste no es todavía el tiempo de quedarse definitivamente juntos. Ella está tan encantada y feliz en su compañía que olvida el tiempo y de pronto se percata que se ha hecho tarde y tiene que correr, dejando atrás su zapatilla; la cual, provee posteriormente los medios para su identificación. Cuando las campanadas del reloj de la torre cesan, el encanto es roto y todo vuelve a ser lo que era; el carruaje se convierte en calabaza, los caballos en ratones, el cochero en caballo y el paje en perro. Cenicienta de nuevo porta los jirones de su viejo vestido, pero hay algo que permanece, ¡en su pie la otra zapatilla de cristal!. Cenicienta está feliz, agradecida, enamorada y con una nueva esperanza por la cual luchar y vivir. De igual modo, tú bien amada tienes una vida secular aquí en la tierra, pero después del nuevo nacimiento adquieres paralelamente una nueva vida espiritual en Cristo, que te dota de fuerza, poder e inspiración para la vida diaria. Ciertamente, hay obligaciones que cumplir, cosas que por comunes y ordinarias que parezcan son parte de la vida. Pero, se puede vivir una vida ordinaria desde una posición extraordinaria, que mira en dirección a la eternidad; ahora el tiempo pasará deleitosamente, en tanto que se acerca el día para estar definitivamente con tu Rey y Señor.
Edicto real y pacto. El rey ploclama un edicto para que todas las doncellas del reino se prueben la zapatilla a fin de encontrar a la verdadera dueña y portadora del calzado, con lo cual el misterio de su identidad quedará resuelto y, sobre todo, el príncipe podrá cumplir con su propósito de desposarla. En la versión de Disney, Cenicienta es encerrada por su madrastra en la buhardilla de la torre, para impedirle probarse la zapatilla, sabiendo que al calzarla la boda será un hecho; ella rompe en llanto al ver lo inútil de sus esfuerzos para escapar y, entonces, los ratones emprenden la tarea del rescate ayudándole a escapar para alcanzar su objetivo de probarse el calzado, del cual, por cierto, ella es la legítima dueña. Así, mientras que calzar a la medida la zapatilla perdida es romántico y brinda credibilidad a Cenicienta, con la otra –que ella conserva-, se produce la confirmación de su identidad, al completar el par. Una hace juego con la otra, hay una correspondencia perfecta entre ellas, puesto que son prácticamente idénticas. Es importante notar que el príncipe sólo puede emprender la búsqueda de su amada teniendo una prenda perteneciente a ella. También que estas son las únicas prendas que después de la media noche se conservaron con la misma calidad con la que el hada las cofeccionó, dando un sentido atemporal, y asignandoles un valor inalterable y eterno. Ahora la posesión de estas zapatillas es algo que ambos comparten, tal como los enamorados que se prometen uno al otro, se dan como prenda una argolla de compromiso. Al quedarse él con una parte y ella con la otra, ellos comparten algo que tiene el efecto de afianzar lo estipulado, o sea, una garantía durante el tiempo que permanecen separados hasta el reencuentro definitivo y la consumación de su amor. Esto habla de legitimidad, es decir, algo que les da todas las seguridades de legalidad; la prenda en garantía habla de que el compromiso [de amor] entre ellos es de acuerdo a las leyes, lícito, cierto, genuino y verdadero en cualquier línea. En la versión de Disney una de las zapatillas se rompe, pero no así en otras versiones donde Cenicienta al momento de calzarlas es transformada portando su suntuoso vestido, lo cual implica la revelación de su verdadero ser interior. No obstante, en algunas otras versiones, basta con calzar las zapatillas para que el príncipe y sus siervos le reconozcan. De modo que, las zapatillas eran una especie de sello de garantía para asegurar y proteger a Cenicienta a fin de que ésta pudiera alcanzar su destino. Nosotras hemos sido selladas por el Espíritu Santo, no sólo para nuestra protección sino también para nuestra identificación como posesión divina; este sello es un medio legal que Dios usa para garantizar nuestra entrada al reino a donde pertenecemos, pues habiendo creído, fuimos selladas con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como [la] garantía de nuestra herencia(30); y
, es señal de propiedad, lo cual indica que pertenecemos a Cristo. Ahora llevamos Su Nombre el cual nos dota de identidad y autoridad. En tanto, nuestros nombres están inscritos en el libro de la vida(31). El sello tiene la función de hacer efectivo el pacto de Dios –o acuerdo solemne-, el cual es unilateral y ofrecido con todas las condiciones definidas cuyo cumplimiento final depende enteramente de Su fidelidad; no obstante, el requisito de fe obediente para experimentar personalmente las bendiciones que conlleva. En el relato de Cenicienta, esta unilateralidad de la alianza se define por el edicto del rey y por la naturaleza misma de las zapatillas. Sin éstas no hubiera sido posible celebrar la alianza. Aunque en este relato estamos hablando de una alianza no bíblica, sin embargo, hay elementos que nos hacen recordar que un pacto celebrado bajo la soberanía divina es inalterable, inmutable y eterno. Dios establece y celebra pacto con la humanidad porque es necesario para ella; pues sin Él va directo a la ruina, la miseria, la destrucción y la muerte; ofreciendole, así un mejor destino que si ésta vive únicamente bajo sus propios parámetros.
El cumplimiento de los anhelos de Cenicienta ocurre cuando ella recibe retribución de su dignidad en lugar de las cenizas que cotidianamente le cubrían(32). Al final, ella y el príncipe se casan para satisfacción del rey. Así también, la boda entre Cristo y su iglesia, se celebra para complacencia de Dios el Padre. Cenicienta es rescatada y redimida de un destino en donde sólo había opresión, amargura y miseria para su vida. No obstante, ella tuvo un papel activo, conservando un corazón tierno, reteniendo la fe obediente y la esperanza; manteniendo una actitud positiva y agradecida por las pequeñas cosas de la vida; practicando el bien a cada oportunidad; siendo dócil a la dirección y sabiduría de su madre espiritual; preparándose para conocer y encontrarse con el príncipe; manteniéndose alerta y pura; y guardando el pacto y los votos de amor con su príncipe hasta el día de la consumación. Ella echó los cimientos para lo que vendría después. Entonces, el orden es reestablecido en la vida de Cenicienta, y, la recurrida frase “...y vivieron felices para siempre”, adquiere verdadera relevancia al entender que debemos ver y hacer todas las cosas con un pleno sentido de lo eterno; porque la vida eterna es mucho más que vida sin fin; sino una nueva calidad de vida verdadera, porque el reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo(33).
Dios ama a todas sus hijas, y es defensor de las que están oprimidas y acosadas por el diablo. Él es tu defensor, pero en tanto que Él obra Su justicia en tu vida, amada tú puedes hacer tu parte. Prepárate para mejores tiempos, porque el día de tu retribución viene No temas pues no serás avergonzada; ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y del oprobio de tu viudez no te acordarás más [...] Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el Señor, y como a esposa de la juventud que es repudiada –dice tu Dios.(34)
*Nota: Si deseas reproducir este artículo requieres permiso de la autora. ¡Gracias!
**Advertencia: El género de algunos sustantivos, en parte de las escrituras arriba citadas, ha sido cambiado intencionalmente por la autora a fin de facilitar en el contexto la comprensión de las lectoras de esta página.
1.Proverbios 15:25; Zacarías 7:10||2.ver Eclesiastés 4:10-11||3.Génesis 1:27; 2:22||4.Jeremías 3:40||5.ver 2 Samuel 13:19; Esther 4:1; Isaías 61:3; Jonás 3:6||6.ver Zacarías 9:12||7.Romanos 5:3-5; y 8:28 AMP||8.Marcos 4:24||9.Mateo 11:28-30 ||10.Josué 1:5; Apocalipsis 7:17; 21:4 e Isaías 61:3||11.Juan 10:10 AMP||12.Zacarías 4:10||13.1 Tesalonicenses 5:18||14.Apocalipsis 19:7-8 AMP||15.Ezequiel 44:16-18||16.Éxodo 29:29||17.Juan 19:23||18.Mateo 9:16||19.Romanos 12:21||20.ver Zacarías 13:9||21.Isaías 52:7||22.Apocalipsis 21:9, 21b||23.Éxodo 24:10||24.ver Proverbios 10:9; Efesios 4:1-3 y 5:2||25.Éxodo 16:19-20, 35||26.Mateo 6:34||27.Romanos 13:12;1 Tesalonicenses 5:4-6 AMP||28.1 Pedro 5:8||29.Lucas 5:12 ||30.Efesios 1:13-14 LBLA; Apocalipsis 7:2-3 ||31.Filipenses 2:8-10; Isaías 62:1-5; Apocalipsis 3:5; 5:1, 8-10||32.lee Isaías 61:3||33. Romanos 14:17||34.Isaías 54:4,6||Pulsa aquí para ver el link de Cenicienta, Disney (video español)
Edith Fragoso de Weyand es la autora de Zona Libre de Ofensa; radica en Alemania y participa de manera voluntaria para este sitio, a fin de brindar palabras de inspiración y vida a nuestras amadas lectoras.
Anatomía de una Perla/Edith Fragoso de Weyand
Ahora bien, si en verdad escucháis Mi voz y guardáis Mi pacto, seréis Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra; y vosotros seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Éxodo 19:5-6
Las joyas adornan a una persona y denotan su riqueza. En la Biblia, representan al alma humana en una condición superior. Dios ostenta a Su pueblo como Su riqueza y deleite personal; Su linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para Su posesión, a fin de que anuncie las virtudes del Aquel que lo llamó de las tinieblas a su luz admirable(1). De lo anterior, se desprende: 1) que las gemas tienen la función de ostentar virtud (la hermosura -virtud revelada- brinda paz); y, 2) para ello requieren de una estrecha relación con la luz; pues, sólo pueden revelar belleza gracias a la luz que opera en ellas; sin luz sus propiedades (transparencia, brillo y resplandor) no se pueden manifestar. En el Apocalipsis, el apóstol Juan describe poéticamente su visión del reino celestial como un lugar descomunal, rico, pacífico, perfecto; todo hecho de materiales preciosos y adornado con gemas de singular belleza, que destella transparencia y resplandor, y la ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera(2). Por tanto, el pueblo de Dios sólo podrá anunciar Sus virtudes en tanto permanezca en Su Luz, Cristo(3), y se mantenga completamente fuera de las tinieblas.
Entre otras gemas, en su visión, Juan menciona a las perlas, que en la Biblia tienen connotaciones especiales; la más importante enunciada en Mateo 13:45-46 ...El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Este símil hace referencia a la naturaleza delicada y femenina de la novia, la iglesia. Jesús pagó con su sangre el más alto precio por la perla de gran valor ¡Tú!. Amada, Él es experto en perlas finas, las cuales son honradas en el cielo como joyas preciosas, puras y poderosas(4). Quiero despertar tu interés y que puedas entender cómo te ve Dios para que obtengas revelación. A diferencia de las piedras preciosas, las perlas surgen a partir de una herida en un ser vivo, se gestan en el seno de una ostra llamada madreperla, en las profundidades del mar. El molusco aisla la irritación provocada por una suerte de semilla, cubriéndola con innumerables capas de nácar; filtrando y extrayendo, en grado superlativo, minúsculas y finísimas partículas del agua, con ello realizando un trabajo de filigrana que con el tiempo crecerá y dará a luz una hermosa perla. Por lo cual, no se puede inducir artificialmente sus propiedades -o adulterar su naturaleza para que luzca hermosa-; sino que éstas son inherentes a ella, pues surgen durante su formación mientras yace en el interior de la ostra. Las perlas no son sustancia pura como un diamante hecho de carbón e indicios de otros elementos; sino que tienen un origen más humilde, pues son formadas de un compendio que incorpora pureza, reuniendo sustancia y muchas cualidades para ser lo que es, una pieza rara, bella y de gran precio. Sin embargo, Dios no adquiere sus perlas del mar, el cual se acabará(5). No, Dios no improvisa, Él perfecciona. Él no realiza, sino completa a través de Aquél que es completo y perfecto: Cristo. Dios ve el fin desde el principio y Él, bien amada, te ve en tu plenitud como una perla de mucho valor adquirida a través de Sus heridas; Su Espíritu Santo te formará en las profundidades creando en ti algo bello, puro y nuevo, tal como lo hace la madreperla.
Ahora, hay muchos atributos que deben tomarse en consideración para asignarle valor a una perla individual; y sólo porque alguien dice que una cierta perla es buena, ello no necesariamente significa que realmente lo sea. Asimismo, a veces las hijas de Dios caemos en pensar que el nuevo nacimiento basta para ser automáticamente buenas; pero en realidad ése es a penas el principio de lo que Dios quiere hacer en nuestra vida; y tú, bien amada, tienes parte en ello; por eso, ocupáos en (cultivad, llevad a cabo la meta, y completad plenamente) vuestra propia salvación con temor reverente y temblor [desconfiando de vosotras mismas; con sumo cuidado, ternura de consciencia; vigilancia acerca de la tentación, temiendo discretamente cometer cualquier cosa que ofenda a Dios y descredite el nombre de Cristo); [no en vuestra propia fuerza] porque Dios es el que obra en vosotras [energizandoos y creando en vosotras el poder y el deseo] tanto el querer como el hacer, para Su beneplácito, satisfacción y deleite.(6)
Tamaño= valor y responsabilidad
El primer atributo a observar para adquirir una perla es el tamaño. Cuanto más grande la pieza mayor es su valor. Perlas de talla grande son menos abundantes en los mercados, por lo cual se venden a mucho mejor precio. No obstante, al valuar una perla en relación a su tamaño los compradores nunca pierden de vista su calidad. Por lo que, amada, no basta con ser grande sino, paralemente, es necesario que el conjunto de propiedades inherentes a la pureza sean completas en ti. No importa cuál sea la tarea que desempeñes ni cuánto éxito alcances en ello, eso no es equiparable a la virtud. El Apocalipsis describe las doce puertas de la Nueva Jerusalén como doce enormes, perfectas y hermosas perlas(7), las puertas eternas que alzan sus cabezas para que entre el Rey de la gloria(8). Por tanto, el tamaño espiritual que debe alcanzar una hija de Dios tiene que ser tal, que dé entrada al Rey de la gloria –Cristo- dondequiera que ella vaya o se encuentre; pero también, lo suficientemente fuerte, sólida y segura que proteja impidiendo el acceso a agentes nocivos. Por eso, bien amada, alza tu cabeza; renueva tu mente con sabiduría de lo Alto y levántate dignamente y con autoridad(9). No es casual que enormes perlas de alto y costoso valor fueran incrustadas en las coronas reales, que reyes y reinas portaban en sus cabezas para simbolizar su unicidad, dignidad, autoridad y jurisdicción. No obstante, una perla comienza como todo en esta vida, con una mínima existencia. Su humilde comienzo es a penas el de una partícula que se incrusta en el interior de la madreperla, y crece a partir de que la ostra la va cubriendo y recubriendo en su seno con finísimas, múltiples e innumerables capas de nácar. De igual modo, aunque seas pequeña espiritualmente, el Espíritu Santo te abriga en Su seno(10), formándote poco a poco hasta que adquieras el tamaño que debes alcanzar. Pero, mientras eso sucede, a ti también te corresponde hacer lo tuyo. Adquirir las proporciones espirituales apropiadas es una responsabilidad compartida, pues requiere de nuestra parte colaboración y compromiso serio con Dios. La Biblia claramente estipula que es asiéndonos, esto es, sujetándonos fuertemente y estando vitalmente unidas a la cabeza, Cristo, que somos nutridas y crecemos con un crecimiento que es de Dios(11). Amada, como Jesús, crece en amor, sabiduría, gracia, conocimiento y estatura espiritual(12), cuanto más conozcas a Dios, más crecerás en fe y así dejando que nuestras vidas expresen amorosamente la verdad [en todas las cosas, hablando la verdad, tratando con la verdad y viviendo en la verdad], crezcamos en todos los aspectos y en todas las cosas en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo [el Mesías el Ungido] [...] [Quien] produce el crecimiento hasta la plena madurez del cuerpo para su propia edificación en amor(13)
Lustre = luz interior irradiada y proyectada hacia el exterior
Lustre es un atributo que debe considerarse muy seriamente cuando se trata de adquirir una perla. Es el resplandor cálido y sedoso de la perla. No confundir con “brillo”. Una pieza pulida de acero puede ser muy brillante, pero eso no la hace lustrosa. La mayoría asume que el lustre de una perla es la forma en que ésta brilla o refleja la luz. Pero, las perlas no son “cuentas brillantes”, tampoco simples piedras pulidas y brillosas; sino que resplandecen -suavemente. Este atributo de la perla es dado por la combinación del lustre de superficie (brillo) y el lustre profundo;es un efecto dual y sinérgico entre lo que sucede en su interior y hacia el exterior. Creo que Jesús no quiere simplemente un comportamiento brillante con un corazón opaco, sino integridad y excelencia; o sea, un corazón lleno de Su luz que se manifieste con fruto exteriormente, porque Vosotras sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar, ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa [...] Porque nada hay oculto si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luz(14). ¿Lo ves? Así como la ostra prepara a la perla en lo secreto para que posteriormente salga a la luz, Dios nos prepara interiormente para andar en la Luz. A Él no le basta que nuestras buenas acciones o nuestra buena conducta brillen, sino que éstas correspondan con motivación luminosa e intención genuina del corazón que busca complacer Su voluntad, y no la propia o la de otros, a la hora de realizarlas. Nuestra reputación delante de Él es lo más importante.
El efecto de lustre se explica al entender cómo funciona el recubrimiento de nácar en la perla; el cual es muy delgado y translúcido*, pero también reflejante. Al golpear la luz la superficie de la perla, algo de ella será reflejado desde la superficie de la perla [como un espejo], pero otra porción de la luz pasará a través de la primera capa de nácar a la siguiente [como un cristal]. El proceso, entonces, se repite millones de veces, una y otra vez en la perla. Así cada capa de nácar estará reflejando la luz y desviándola; creando, de tal modo, un efecto de resplandor suave y sedoso. Esto es el lustre profundo. El lustre de superficie (fig.1) sucede cuando las capas exteriores de la perla son muy delgadas y los cristales (Aragonita) estan bien organizados; siendo capaces de reflejar la luz. Cuanto más definida sea la imagen en la superficie de la perla, mucho más lustrosa es ésta. Aunque este efecto se puede incrementar con pulido, los rayos UV, el calor y ciertas sustancias químicas llegarán a afectarlo, puesto que las perlas son creaciones delicadas. Del mismo modo, a Dios no se le puede engañar, Él sabe muy bien cuándo somos perlas genuinas y auténticas, y cuándo actuamos como meras imitaciones. Si hemos sido cubiertas y formadas en las profundidades de su Palabra, obedeciéndola; o bien, si sólo intentamos cubrirnos puliéndonos artificialmente con obras muertas; cobertura que, por cierto, de un momento a otro caerá como una máscara. Las falsificaciones no tienen lugar en el reino de los cielos(15). Es necesario ir a la luz y retenerla en el corazón. Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna. Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz como Él está en la luz, tenemos comunión unas con otras(os), y la sangre de Jesús su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotras mismas y la verdad no está en nosotras. Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados para limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotras(16). Amada, la honestidad es una virtud muy apreciada por Dios, pues nos dota de transparencia. Confesar es un ejercicio necesario para que Dios pueda formate en la luz. Permite que te limpie de todo pecado mediante la sangre de Jesús, nútrete de Su Palabra, obedécele y déjate tratar por Él, a fin de andar en la verdad para tener comunión con Dios y con la gente. Interesante, una perla de cobertura delgada (fig.1izqu.) tiene menos capas de nácar, que una de covertura gruesa –formada por millones de capas- (fig.2der.). En consecuencia, el efecto del lustre profundo no aparecerá en las perlas cuya cubierta es delgada, pues tiene muy pocas capas de nácar. Cuanto más espesa sea la cubierta de la perla, muchas más capas de nácar a través de las cuales la luz puede operar. Así también, las hijas de Dios que tienden a ser superficiales, no pueden resplandecer; pero aquellas que colaboran con Su Espíritu trabajando diligentemente en cultivar su Palabra en lo profundo de su ser, resplandecen suavemente. Preciosa hija de Dios, cuantas más áreas de tu vida le entregues a Él para que te limpie, purifique y forme, mejor Su luz podrá operar en y a través de ti. Tu lustre será completo cuando la imagen de Jesús pueda ser reflejada en tu vida, y Su luz resplandezca suavemente a través de todo lo que eres y de todo lo que hagas.
Oriente y notas de color = pureza que manifiesta belleza
El efecto conocido como oriente debe su nombre a la antigüedad, cuando los romanos -quienes apreciaban grandemente las perlas-, obtenían estas gemas de diversos ríos y lagos de Europa(17), perlas de aguas dulces que, sin embargo, carecían de una singular característica propia de las que importaban de Oriente-Medio, provenientes del Golfo Pérsico o del Mar Rojo: las Perlas Orientales, muy estimadas por poseer un juego de colores único en su superficie, a cuyo bello y único efecto se le denominó oriente, convirtiéndose éste en el sello distintivo de
las perlas luminosas y coloridas -y denominado notas de color en las perlas oscuras y coloridas-. Oriente es, pues, una característica común a las perlas de aguas saladas. Para las hijas del Altísimo la sal tiene un papel sumamente importante. Sal en el Antiguo Testamento tiene una connotación sagrada de pacto, amor, preservación de la vida y santidad. Quien daba un mal uso a la sal, cometía una abominación delante de Dios. Por su parte, el profeta Eliseo purificó las aguas de Jericó, de muerte y esterilidad con sal (18). En el Nuevo Testamento Jesús instruyó: Vosotras sois la sal de la tierra, pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres [...] Tened sal en vosotras y estad en paz las unas con las(los) otras(os)(19). La sal provee de sazón y sabor a la vida. No somos agradables a Dios ni somos de bendición cuando andamos con una actitud desabrida y con disgusto por la vida que Él compró con la sangre de Jesús por nosotras. Amargura, ira, aflicción, celos, envidia, temor y rencor, causan desazón por la vida, lo cual conlleva esterilidad y muerte. Pero amor, gozo, fe, paz interior, esperanza, verdad, agradecimiento y contentamiento, devuelven el gusto por la vida, purifican nuestro ser, nos mantienen incorruptibles y nos hacen fructificar y crear un ambiente adecuado para perpetuar la vida. Purificación involucra un periodo de tiempo y un ejercicio de limpieza diario. La sal purifica haciendo una labor continua de filigrana en la perla, que se manifiesta en especial belleza. Por otro lado, lo dulzón –de sabor dulce pero desagradable y empalagoso-, no equivale en forma alguna a lo virtuoso(20). Dios prefiere la sazón de la sal. Por lo cual, bien amada, no te conformes con un mero sabor dulzón, sino sé sazonada, madura,
espiritual. Ten sal en tu vida, procura la paz y provoca sed por conocer a Dios.
La combinación de lustre, espesor de nácar y pureza en la piel [o ausencia de defectos en la superficie] de la perla, resultan en un juego de colores (mayoritariamente rosa/violeta y verde/azul); y cuanto más fuerte es este efecto, mucho más intensos son los colores, los cuales despliegan una serie de aros concéntricos (con el color gradualmente cambiando de uno a otro) que van del diámetro de la perla hacia el centro de ella despidiendo destellos. A veces este efecto es difícil de describir y tampoco es visible para el ojo humano a detalle, pero esta fotografía al microscopio, usando una lente de 100x, revela miles de líneas delicadas que evocan una huella digital; marcas que se encuentran siempre en perlas que tienen oriente. Las perlas de aguas dulces, o de aguas saladas que han sido repulidas, no las poseen. Adicionalmente, estas marcas proveen iridiscencia o croma, que consiste en destellos que reflejan los colores del arcoiris. Interesante, la Física explica que la luz blanca se descompone revelando una gama de por lo menos siete colores. Creo que lo mismo sucede en el ámbito espiritual, para que la luz de Cristo sea plena en nuestra vida, es menester que desarrollemos sus virtudes. Las hijas de Dios colorean e iluminan su vida con virtud, pues la estima de la mujer virtuosa sobrepasa grandemente a la de las piedras preciosas(21). El oriente es imposible de replicar, tal como no se puede imitar la pureza. Se es pura o no. Y la pureza de Cristo nos provee de belleza.
Tiempo y estación apropiados
Ahora, las perlas son la creación de un ser vivo, y los factores ambientales también juegan un papel en su formación. En referencia a la temperatura, las ostras que producen perlas son incapaces de regularla en su propio cuerpo, por lo cual ésta fluctúa sujeta a las condiciones del ambiente acuífero en donde se encuentran. En altas temperaturas (30°C) el metabolismo de las ostras es alto, por lo que su actividad se incrementa; ellas crecen más rápidamente, y de igual forma secretan el nácar. Las perlas crecen más durante el verano. No obstante, sus capas de nácar son más gruesas y menos translúcidas, y la disposición de los cristales de Aragonita está lejos de ser perfecta. Las perlas cosechadas en verano tienden a ser apagadas y menos lustrosas. ¿Suena conocido? Al igual que las perlas, no es durante los tiempos de refrigerio o relajamiento –con todo a favor y pleno entusiasmo-, que las hijas del Altísimo somos perfeccionadas, sino durante los tiempos de prueba, adversidad y responsabilidad(22). Dios no está por la salida fácil, porque Él no quiere hijas debiluchas y apagadas que se rindan fácilmente ante cualquier dificultad; sino hijas robustas emocional y espiritualmente, dignas depositarias de su luz, para sortear todos los desafíos que se les presenten; capaces de proteger y dar entrada al Rey de la gloria, ahí en donde estén.
Por otra parte, cuando las temperaturas del agua son bajas (16°C) el metabolismo de las ostras es más lento, de modo que secreta nácar en un rango muy bajo. Las capas de nácar son más delgadas, finas y delicadas -translúcidas, para el buen lustre- y la disposición de cristal de Aragonita es confeccionada perfectamente. Las perlas cosechadas durante el invierno tienden a ser muy lustrosas. Cuando todo es adverso nos parece que Dios tarda en responder, pero en realidad Él está obrando en nuestra vida en la medida apropiada. Toma tiempo poner cada capa de nácar como debe ser para que, posteriormente, la luz pueda operar bien, en y a través de la perla. Dios está haciendo en ti una obra maestra, preciosa hija del Todopoderoso, Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo [...] Él ha hecho todo hermoso [perfecto, apropiado] a su tiempo(23)
Ambiente sano
Asimismo, la calidad del agua de mar es determinante; las perlas deben crecer en aguas limpias. Perlas de buena calidad sólo pueden crecer dentro de ostras saludables que viven en un ambiente sano. La contaminación en el agua puede: 1) debilitar a las ostras y matarlas (como sucedió en el Japón); 2) inhibir la secreción de una buena covertura de nácar; así como 3) introducir contaminantes dentro de la perla -que provocan amarillamiento y demeritan su pureza- y que, a su vez, 4) inhiben el efecto de oriente. Estos factores dan lugar a perlas con más del 66% de defectos en su superficie, las cuales jamás alcanzan los mercados y están destinadas a ser destruidas. ¿Cómo es tu ambiente bien amada? ¿permaneces en aguas turbias o en aguas claras y cristalinas? ¿permites al Espíritu Santo obrar en un ambiente de paz, justicia, gozo, santidad y pureza, o bien, permites la entrada a cosas, personas, actitudes e información que contaminan tu consciencia? Somos templo del Espíritu Santo(24), del Dios vivo viviendo en nosotras y se nos advierte gravemente: no entristezcáis [contristéis, ofendais, molestéis] al Espíritu Santo de Dios, por el cual fuisteis selladas [marcadas con fuego como propiedad de Dios y aseguradas] para el día de la redención (de la liberación final del mal y las consecuencias del pecado a través de Cristo). Sea quitada de vosotras toda amargura, enojo, ira, indignación (pasión, venganza, mal temperamento) resentimiento (animosidad), pleitos (contención) maledicencia (lenguaje vil y blasfemo), así como toda malicia (rencor, voluntad enferma, o bajeza de cualquier tipo)(25). Igualmente, en Mateo 7:6 Jesús advierte seriamente no dar lo santo a los perros ni echar nuestras perlas a los cerdos. Aquí las perlas simbolizan al reino y sus virtudes. En contraposición, los cerdos y los perros simbolizan bajeza, injusticia, impureza, suciedad, estupidez, sensualidad y/o codicia, y su salvajismo también puede representar ira y venganza. De hecho, en la cultura judía está prohibido consumir cerdo porque es cosiderado impuro(26), y Dios castiga a los rebeldes que comen carne de cerdo (27); o sea, a quienes cometen impurezas deliberadamente. Entonces, echar las perlas a los cerdos es entregar la virtud -la sabiduría, la pureza y el amor- a aquello incapaz de apreciarla; y, por el contrario, capaz de dañarla y con ello destruir nuestra vida. Amada hija del Altísimo nútrete de pureza y mantente pura.
Forma y variedad de perlas
Finalmente, cabe mencionar que perlas auténticas 100% redondas son muy difíciles de obtener; por lo que alcanzan un precio mucho mayor. Aunque una sola ostra es capaz de dar de 8 a 12 perlas a la vez, sólo el 5 del 25% de una cosecha de perlas es redonda o semiredonda. Jesús anunció en Mateo 22:14 que muchas serán llamadas (invitadas y convocadas), pero pocas serán escogidas. No obstante, Él no habla aquí de apariencia perfecta, sino de genuina disposición a seguirle hasta el final para que la obra en ti, bien amada, sea completada. En efecto, Dios adquiere perlas para Su deleite; por eso cabe preguntar si realmente Él puede deleitarse con la forma en que nos conducimos; si nos hemos ajustado a Su plan y anteponemos a todo Su voluntad en nuestra vida. Ciertamente, las hijas del Altísimo no somos perfectas todavía sino perfectibles. Vamos rumbo a la perfección y Dios es quien nos perfecciona(28). Pero, es nuestra decisión si estamos dispuestas a permitirle completar Su obra en nuestra vida. Una perla redonda tiene el primer lugar en valor, seguida de la semi-redonda (de 2 al 5% de la formación de la perla no es redonda), las semi-barrocas (formas simétricas: gotas, botones y óvalos) y finalmente las barrocas (perlas asimétricas). Sin embargo, aunque no todas sean redondas no por ello son desechables. Curiosamente, las formas irregulares llegan a representar una gran ventaja para el diseñador de joyas. De igual modo, Dios es paciente y aun cuando no hemos alcanzado aun la perfección, Él nos ama y nos usa, pasando por alto nuestras debilidades y condición actual, y concentrandose en nuestras fortalezas. Dios posee perlas individuales y únicas, de diferentes colores, formas y capacidades, para su deleite y complacencia. Esta variedad puede tener una doble significancia espiritual. Por un lado, puede representar grados de perfeccionamiento espiritual –hasta alcanzar la redondez, o completitud esperadas; y, por otro, puede representar, asimismo, individualidad y unicidad. Recientemente, a través de la vitrina de una exclusiva joyería, pude apreciar no sólo la belleza sino la variedad de aplicaciones de estas preciadas gemas. Cada perla era individual y para un uso diferente, engarzada dentro de un diseño único que daba realce a su belleza singular. Y sí, había perlas 100% redondas, lustrosas y grandes, colocadas en el lugar más vistoso de la vitrina. No obstante, también era hermoso admirar algo más modesto y menos llamativo(29). En cualquier caso, todas constituían un armonioso conjunto que bien podría haber formado un rico y variado tesoro. El apóstol Pablo aclara que Dios coloca a cada una de sus hijas según le agrada de acuerdo a sus dones y capacidades, y se les asigna funciones y responsabilidades diferentes(30). En su relato La última perla, el escritor danés Hans Christian Andersen, exalta el vacío que deja una mujer virtuosa, cuando ésta se va. Amada, Dios te creó para llenar el vacío que hay ahí en donde Él te ha puesto; su Espíritu Santo te ayudará a descubrir tus dones, habilidades y talentos y tu grado de madurez espiritual, en el camino a la perfección. Da lo mejor de ti, sé excelente, íntegra y desarrolla carácter ejercitándote en la fe. Todas tenemos lugar y parte en el reino de Dios, pues Él nos quiere ostentar, como lo que somos: Sus preciosas perlas.
NOTA IMPORTANTE: Si deseas reproducir este artículo requieres permiso de la autora. ¡Gracias!
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Advertencia: el género femenino utilizando a al final en algunas conjugaciones en las escrituras arriba citadas, ha sido cambiado intencionalmente por la autora para enfatizar de forma más gráfica las acciones que describen favor y responsabilidad. 1) 1 Pedro 2:9|2) Apocalipsis 21:13,21|3) Juan1:4-5,9|4) Apocalipsis 21:21|5) Apocalipsis 21:1|6) Filipenses 2:12-13 AMP|7) Apocalipsis 21:21|8) Salmo 24:7,9|9) Efesios 4:22-24 y Proverbios 31:25|10) Salmo 91:1|11) Colosenses 2:19 y Juan 15:4-7|12) Lucas 2:40.52 y 2 Pedro 3:18|13) Efesios 4:15-16b AMP|14) Mateo 5:14-15; Marcos 4:21-22; Lucas 8:16-17|* que deja pasar la luz|15) Apocalipsis 21:8|16) 1 Juan 1:5-10|17) Escocia, Francia y Alemania, entre otras 18) Dios ordena sazonar con sal toda ofrenda, Levítico 2:13 y Números 18:19. En Jueces 9:45, Abimelec regó la sal en el suelo de Siquem como símbolo de desolación perpetua e impedir su reedificación, usurpando vilmente las funciones de un profeta de Dios (AMP). 2 Reyes 2:19-22 sal aquí es símbolo del poder purificador de Dios (AMP)|19) Mateo 5:13|20) Proverbios 5:3 y 25:16|21)Proverbios 31:10|22) Habacuc 3:17-19; 2 Corintios 12:9-10 y Hebreos 12:7-14|23) Eclesiastés 3:1,11|24) 1 Corintios 3:16-17; 6:19-20 y 2 Corintios 6:16-18|25) Efesios 4:30-31 AMP|26) Levítico 11:7 y Deuteronomio 14:8|27) Isaías 65:4 y 66:17|28) Filipenses 1:6 y 1 Pedro 5:10|29) 2 Timoteo 2:20|30) Mateo 25:15; 1 Corintios 12:18, 28-30; Efesios 4:11-13; 1 Pedro 4:10-11|| Para saber + de perlas visita http://www.perlas.com.mx/.
Edith Fragoso de Weyand, es escritora de literatura cristiana y colabora como redactora en su iglesia en Stuttgart, Alemania. Actualmente promociona su libro Zona libre de Ofensa, donde aborda temas relacionados con la sanidad y la madurez, emocional y espiritual; además de participar voluntariamente en este espacio.
¿Christ appeal versus Sex appeal?II Parte / Edith Fragoso de Weyand
Una conocida emisión de la televisión alemana muestra a un mago enmascarado cuyo mérito es desenmascarar los trucos de los magos e ilusionistas más afamados de Las Vegas -como David Copperfield, entre otros. La emisión consiste en cómo este mago deja al descubierto el despliegue de recursos para crear apariencia. Por ejemplo, reduce la posibilidad de que un enorme tractor de unas 20 toneladas, sea desaparecido delante de la cámara y la atenta mirada de los expectadores, a un mero truco. El mago de la negra máscara muestra sin reserva la sofisticada maniobra tecnológica invertida, para hacer parecer la posibilidad de que lo inexistente, exista.
Curiosamente, lo mismo ocurre con el connotado sex appeal. La expectativa y la ilusión de que todo luzca como en la portada de una revista -o como la escena de una película-, cada vez nos captura más y más con sus imágenes tratadas con iluminación, maquillaje y aún mediante modernos, y refinados, programas de computadora, que retocan de tal modo la fotografía, utilizando toda clase de trucos visuales; hasta lograr que la apariencia de los personajes en cuestión parezca tan etérea y perfecta, que difícilmente podría concebirse en este mundo natural. La consigna es cero defectos. No más arrugas, berrugas, acné o manchas en la piel; es el fin de las llantitas, los senos caídos y la celulitis; de la sonrisa defectuosa; de la nariz ancha. No hay lugar para las líneas de expresión ni para vellosidades fuera de lugar; y, mucho menos, para verse como uno realmente es. Bajo este esquema, prominentes actores y modelos -con tal de parecer creíbles- se ven obligados a hacer grandes inversiones de dinero, tiempo y energías para someterse a duros y costosos tratamientos a fin de lograr que su apariencia corresponda, al menos en parte, con la ilusión difundida, con la imagen irreal vendida a través de los medios. Ellos tienen que lucir como seres de un mundo intangible e inalcanzable; los exclusivos miembros de una élite reservada para las delimitaciones de Hollywood y Beverly Hills, donde el glamour ha edificado su residencia permanente y dicta los términos de lo socialmente aceptable. En efecto, el mundo ha invertido la ecuación: Persona = Imagen, en lugar de Imagen = persona. Lo cual implica, que las personas tienen que corresponder con la imagen estereotipada y no la imagen con la persona real. Ellos aparentan ser ganadores cuando en realidad, son esclavos de la imagen siendo que ...prometen libertad, mientras que ellos mismos son esclavos [...] pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido(1).
Efectivamente, la sobrevaloración de la apariencia –de cualquier índole-, domina gravemente en nuestra cultura post-moderna actual. Por demasiado tiempo, la apariencia ha sido un criterio dictatorial que no se restringe sólo a la arena sentimental, sino que sutilmente también se ha infiltrado en cuestiones relacionadas con la competencia, el derecho de admisión y de prestación de servicio. El consabido y exlcusivo N.R.D.A (nos reservamos el derecho de admisión) con remarcada frecuencia se centra en las apariencias, resultando en humillante discriminación para las personas que no cubren un estándard de apariencia aceptable. Admitámoslo, tristemente tal selectividad opera ya sea por el color de piel o por limitaciones físicas, sociales y/o económicas. Es alarmante que, en general, la gente se conduzca bajo un criterio que no entiende y el cual puede acarrear consigo las peores consecuencias.
Apariencia es definida en el diccionario como cosa que parece y no es. De modo que, cuando nos centramos en ésta no necesariamente estamos viendo algo o alguien real, o como es realmente, sino una mera ilusión, algo temporal y perecedero. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de las apariencias? 1 Samuel 16:7 instruye que Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre ve la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón. Dios no está por las apariencias. Y no es que Él se desagrade en la forma en que luzcamos, en tanto que sea para honrarle. Pero Dios no únicamente ve lo que hacemos sino con el corazón que lo hacemos ...El Señor mira desde los cielos; Él ve a todos los hijos de los hombres. Desde el lugar de su morada Él observa a todos los habitantes de la tierra; Él, que moldea el corazón de cada uno de ellos; Él, que todas las obras de ellos entiende(2) Para Dios nada es ininteligible ni queda oculto ...El Señor mira desde los cielos, significa que Él no ve al mismo nivel inferior que nosotros los humanos, sino desde una posición mucho más alta y desde un plano superior. Él discierne lo que hay en lo profundo y no se queda en la mera superficie. Así que a Dios no se le puede impresionar con apariencia; lo que sucede en nuestro corazón tiene mucha más relevancia para Él, que el corte de cabello que usamos. Todo lo cual deja en evidencia que requerimos confeccionar nuestra mente más al modo del cielo que al usual modo terrenal. Dejar lo superficial de lado y concentrarnos mucho más en cultivar en las profundidades de nuestro ser. Sólo así seremos capaces de ver como Dios ve y nos ve. ¿Por qué? Mire esta advertencia ...aún Satanás se disfraza de ángel de luz (3). Esta palabra claramente ilustra que cuanto más nos ocupamos en derrochar para aparentar, no estamos imitando a Dios, sino al maligno. Satanás es el maestro de la apariencia y del engaño, tanto que puede aparentar ser de la luz cuando en realidad mora en las más densas tinieblas.
De acuerdo a las Escrituras los manantiales de vida fluyen del corazón, no de las apariencias(4). Así cuando disipamos tantos recursos para confeccionar nuestra apariencia –la cual no se restringe meramente a lo físico, sino que se extiende también a otras áreas-, corremos el riesgo de caer en el encantamiento de un espíritu enviado para arrastrarnos a la mismísma puerta del infierno y de la muerte (basta con observar, desde que se inauguró la talla cero, las estadísticas de víctimas por anorexia y desórdenes alimenticios, por citar un ejemplo). En la Biblia somos gravemente advertidos en contra de esta fascinación la cual tuvo lugar en Sodoma y denunciada contra Jerusalén por confiar más en su hermosura que en Dios, lo cual constituyó su ruina(5). Asimismo, la Historia registra que en Alemania, donde el culto a la apariencia (basado en la exaltación de la raza aria) -promovido por un reducido grupo de personas, que se levantó como élite en el poder-, dio como resultado el Holocausto y una conflagración mundial, trayendo ruina, destrucción y muerte. El castigo para Sodoma fue el exterminio total con fuego y azufre(6); y, para Alemania, vergüenza y estigma, la división del país, la imposición del comunismo, restricción de las libertades y control, durante más de 50 años. El precio por elevar la apariencia a un lugar que no le corresponde puede ser demasiado alto, y quizás el más alto.
Por centurias el mundo ha difundido sus criterios basados en la mentira, y dominado a través de ellos, con resultados catastrofales. Pero ahora es tiempo para la verdad, para levantar y restaurar la virtud y restituirle el lugar que le corresponde. Por eso, y para nuestra fortuna, a fin de no caer nuevamente en la trampa de las apariencias, tenemos el ejemplo de Jesús, quien vino a liberarnos de todas estas cosas. Nadie sabe como lucía exactamente. No hay pictogramas o esculturas que nos den una idea de cuál era su aspecto. Y esto ya debería decirnos algo. Por ejemplo, que Jesús no se centraba en su apariencia. Es por ello que a lo largo de las escrituras sólo encontramos descripciones figuradas acerca de su apariencia ...[porque el Siervo de Dios] Creció delante de Él como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni atractivo ni majestad [o pompa de realeza] para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos(7). La debilidad humana en la que encarnó el Mesías se hizo manifiesta en su aspecto físico. Jesús no era actractivo físicamente, según los criterios de este mundo. Bajo esta premisa, a mi mente de pronto viene el pensamiento, que bajo el dominio de los criterios actuales, si Él volviera con la misma apariencia no redimida, no aparecería en las portadas de revistas, probablmente no se le consideraría para contratación ni sería admitido en los clubes sociales; se le desicriminaría en algunos restaurantes, e incluso, triste y vergonzosamente hasta se le excluiría de la iglesia. No por nada Él advierte a través la parábola del jucio ...Entonces, ellos también responderán diciendo: “Señor ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Él entonces responderá, diciendo: “En verdad os digo que cuando no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos [en la estimación de los hombres], tampoco a Mí lo hicisteis”. Y estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna(8). Terrible declaración, ¿no es verdad? Dejarse guiar por las apariencias es una trampa, pues cierra nuestro corazón al necesitado y al débil, y nos enceguece espiritualmente por causa del espejismo que éstas producen. Y está escrito, ello también nos cierra las puertas del cielo.
Jesús no escogió la apariencia, sino la virtud. En ningún lugar de los Evangelios se le da énfasis a la forma en que Él lucía, sino a la forma en como Él actuaba; en cómo trataba a la gente; en lo compasivo y humilde que era. No, no hay rastro de apariencia registrado en la vida de Jesús. Lo cual quiere decir que Él complació, no las expectativas del mundo, sino las de Dios, colmándolas excesivamente. La Biblia dice que Dios hermosea a quienes practican estas cosas que Jesús practicó (9). Desde nuestra tierna infancia tenemos la oportunidad de ser instruidos en la supremacía de la virtud sobre las apariencias. De hecho hay un relato, por todos conocido, denominado La Bella y la Bestia(10); en donde Bella superaba en hermosura y en virtud a sus vanidosas hermanas mayores, por su humildad, mansedumbre, sencillez de corazón, agradecimiento, diligencia. Bella no reparó en la apariencia de Bestia ni en sus riquezas materiales, al grado que ella se enamoró de su corazón. Al final de la historia, el amor manifiesto de Bella hacia Bestia, hace que la belleza real de éste se manifieste, y con ello el hechizo de monstruosa fealdad sea roto, apareciendo en su lugar un apuesto príncipe. En tanto, las hermanas de Bella, que centraban tanto su atención en las apariencias, fueron muy infelices con sus arrogantes y vanidosos maridos; y por su malvado corazón ellas, al igual que la mujer de Lot (11), se convirtieron en estatuas; tal como lucen las mujeres que quieren perpetuar su apariencia artificialmente.
De modo que, el amor [Cristo] revela la verdadera belleza, porque escarba en las profundidades del ser. En efecto, tal como para obtener diamantes y otras piedras preciosas hay que excavar más allá de la superficie, así las hijas del Todopoderoso, hacen emerger la verdadera belleza sumergiéndose en las profundidades para que la virtud de Cristo florezca en su vida y en las de otros. Es por eso que el Spa divino usa otro tipo de ingredientes para embellecer ...Y vuestro adorno no sea [meramente] externo: [con] peinados ostentosos [y elaborados, entretejidos y anudados], joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea [la belleza del corazón, de] el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno [el cual no está ansioso o agitado], lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, [acostumbradas a embellecerse] estando sujetas a sus maridos [adaptándose a ellos como si fueran* secundarias y dependiendo de ellos]. Así obedeció Sara a Abraham [siguiendo su guianza y reconociendo su liderazgo sobre ella], llamándole señor (maestro, líder, autoridad), y vosotras habéis llegado a ser [verdaderas] hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor [no dando lugar a miedos histéricos o dejando que las ansiedades os enerven] (12). Entonces, la hermosura de Cristo se deja ver a través de nuestra vida cuando permanecemos en Él, y conservamos la ternura y la serenidad esperando en Dios; cultivando la obediencia a Él y respetando el liderazgo de nuestros maridos, como buenos, amorosos, generosos provedores llenos de Su gracia; cuando hacemos el bien, ocupandonos de las necesidades de otros más que de la apariencia y no estamos amedrentadas por ningún temor; por ejemplo, a ser rechazadas por vernos feas, gordas o envejecidas o cuando damos lugar a que alteraciones hormonales nos dominen(13). Por eso, Proverbios 31:30 claramente estipula que la mujer que teme al Señor será exaltada, o sea, elevada en auge y dignidad.
Apartados de Cristo nada podemos hacer, ello incluye lucir atractivos. Si permanecemos en Él, entonces su hermosura y perfección se dejará ver en cada gesto (sonrisa, mirada, tono de voz) y en cada área de nuestra vida. Sea nuestra oración: “Señor, perdóname, pues me he dejado conducir y dominar por las apariencias exteriores y superficiales. Hoy recibo tu liberación y decido rehusarlas para ponderar la verdad y la vida. Te pido que a partir de ahora me guíes en cultivar mi ser interior para que la hermosura de Cristo habite en mí. Enséñame a conservar la ternura y la serenidad, y a esperar en Ti en todo tiempo; a honrar la posición de liderazgo de mi esposo, para que, confiando, yo pueda florecer. Hazme obediente a tu voz y a tus mandatos. Inspírame para hacer el bien al necesitado, y a reconocerte en él; así como a resisitir cualquier clase de temor, excepto la reverencia a Ti mi Dios y Señor. Y dame la gracia para transmitir toda esta riqueza a mi(s) hija(s). En el nombre que es sobre todo nombre. Amén”.
*Nota: si deseas reproducir este artículo requieres permiso de la autora. ¡Gracias!
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1. 2 Pedro 2:19||2 Salmo 33:13-15||3. 2 Corintios 11:14||4. Proverbios 4:23||5. Revisar Ezequiel 16:6-22; 35-43; 49-50||6. Génesis 19:24-25 y Lucas 17:29||7 Isaías 53:2 AMP||8. Mateo 25:44-46 AMP, esta advertencia está dirigida a personas que ya le han reconocido como Dios y Señor||9. Salmo 149:4 y Apocalipsis 3:4-5; 21:2||10. Este link te lleva a la versión en castellano del relato de Jean-Marie LePrince de Beaumont. Para ver el manuscrito original pulsa La Belle et la Bête; para la versión en inglés, con referencias Beauty and the Beast ||11. Génesis 19:26||12. 1 Pedro 3:3-6 AMP *resalto aquí como si fueran, porque la mujer no es secundaria sino que posee y comparte igualdad de condiciones con el hombre en la Creación; siendo coherederas y coparticipes de las promesas divinas. Sin embargo, cuando ella decide asumir un papel secundario para dar lugar al liderazgo de su marido, así da lugar a las promesas descritas en Efesios 5:25-33 y en 1 Pedro 3:7 ||13. Por eso la referencia a “miedos histéricos” en la Biblia Amplificada. Histeria, de hystérie = matriz. Enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos.|Estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala. (Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 22ª Ed. 2001, p.1219). Por tanto, cuando nos ponermos histéricas no funcionamos bien, o somos incapaces de funcionar correctamente.
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Edith Fragoso de Weyand es autora de Literatura Cristiana. Acutalmente reside en Stuttgart, Alemania con su esposo. A través de su libro Zona Libre de Ofensa, la autora ofrece importantes claves para vivir libre de ofensa.
¿Christ appeal versus Sex appeal? / Edith Fragoso de Weyand (1era Parte)
En la televisión alemana actualmente y con frecuencia aparece el famoso actor George Clooney en una campaña publicitaria, anunciando un producto para degustar café. A través de las cortísimas escenas, es posible admirar al carismático actor donde se lo ve con el apremio de tomar la última cápsula para preparar café, que queda en la arqueta a un costado de una cafetera pública. En su urgencia por satisfacer su apetito, Clooney es aparentemente asediado por una bella mujer que le adula sin cesar. De pronto, el actor se ve atrapado en el predicamento de elgir entre saciar su apetito o su vanidad. No obstante, al final queda en evidencia que ella no le buscaba propiamente a él, sino que más bien su interés estaba puesto en la codiciada cápsula para preparar café, la cual ella le arrebata astutamente. Durante el discurso publicitario Clooney no sólo aparece desengañado por haberse dejado sorprender, sino molesto por haber perdido, en un momento de debilidad y seducción, la preciada cápsula de café. El mensaje deja ver que sus atributos físicos y su carisma, poco le ayudaron en la situación, y que más bien le fueron adversos. Por lo que, la próxima vez, con tal de resguardar para sí la oportunidad de tomarse un buen café -y de no arriesgar a perderla nuevamente-, niega con descaro, a otra atractiva mujer, que él es realmente George Clooney. Así, a parte de reírse de sí mismo, el actor acepta el desafío de ponerse por debajo del producto; él puede ser atractivo y codiciable; pero tomar café, y de esa marca, lo es más, mucho más –es el mensaje.
A parte de hacerme reír, cada vez que veo este mensaje comercial, me deja pensando que atribuimos demasiado valor a nuestros actractivos físicos, intelectuales o de otra índole, con objeto de atraer a personas del sexo opuesto, cuando en realidad ellos andan en busca de otra cosa: en el peor de los casos, sólo satisfacerse a sí mismos; y en el mejor, quizá, de algo verdadero, genuino y auténtico. Este mensaje confirma y remarca que, al parecer, el llamado sex appeal tan recurrido y explotado a través de todos los medios, no ofrece ninguna garantía de aceptación y ninguna alternativa para ser –o lucir- realmente auténtico; sino que, más bien, marca el estándard de lo que uno debe aparentar o alcanzar para convertirse en alguien medianamente aceptable, mas no atractivo. Este estándar entrampa tanto a mujeres como a hombres en la producción en serie, en una normativa en donde todos deben verse iguales; pero no iguales entre sí, sino intentando igualar el estándar que se les presenta. Los cirujanos plásticos y la industria textil y cosmética engrosan sus arcas, en tanto que los consumidores van colectando frustración, insatisfacción y deudas. Al final, no hay un equilibrio en donde todos salgan ganando.
Pero ¿cuál es en realidad el problema? Es que ¿se trata de querer ser atractivo(a) o tener que aparentar ser atractivo? Vamos por partes. Sex appeal es una expresión anglosajona que significa atractivo sexual y físico. En nuestra cultura ser sexy es excitante, erótico, atrayente; es el artilugio para encender el apetito sexual del género opuesto y es una vía rápida para el amor sensual. Los medios audiovisuales exaltan lo sexy y el glamour que le acompaña. De hecho, cada año una revista, en particular, consagra su portada al hombre y a la mujer, viviente, más sexy del mundo –Clooney entre otros-. Pero, cabe ir mas allá ¿qué hay detrás de la apariencia física y superficial? Con frecuencia soledad y vidas desdichadas, esclavas de un aspecto físico imposible de mantener y perpetuar a través del tiempo. Sin embargo, la mayor parte de la gente no ve tan lejos. Ellos codician el estandar, el glamour y la fascinación de este espejismo; permaneciendo atrapados en la trampa que la serpiente puso desde el principio, valiéndose de dos cosas: codicia y engaño.
Entonces ¿es malo ser atractivo? Para nosotros los creyentes es bueno y de utilidad saber que Dios no está peleado con el atractivo físico. De hecho, en el Cantar de los Cantares, del rey Salomón, podemos encontrar poéticas imágenes orientales con intensas y ardientes descripiciones eróticas y con un cierto toque de sensualidad. El esposo y la esposa se describen tierna y, a la vez, tórridamente. No obstante, y preferentemente, es adecuado hacer la interpretación en relación a estos poemas desde el plano espiritual, pues ...hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales. Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente. En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas pero él no es juzgado por nadie (1)¡Mmmhhm...!¡Vaya una enseñanza! ¿Acaso es necesario que también la atracción física sea interpretada, discernida y juzgada desde el plano espiritual? ¡Por supuesto, que sí!. La experiencia ha demostrado que cuanto más nos alejamos del marco de referencia que ofrecen las Escrituras mucho más tendemos a extraviarnos y a extralimitarnos, porque nuestra naturaleza caída tiende al exceso y nunca puede llegar a saciarse, lo cual nos lleva a enredarnos más y más en los asuntos mundanos. ¿No están más que nunca en boga los adictos al ejercicio, los adictos a las sustancias para adelgazar, los adictos a las cirujías estéticas, los adictos a la báscula y a las dietas, los adictos a los tintes para el cabello, los adictos a los tatuajes y piercings, los adictos a la apariencia...? Y digo adictos porque el estándar mundano nunca marca un límite, los que quedan atrapados en esta fascinación nunca saben cuándo bastante es realmente suficiente. En otras palabras, nunca saben cuando parar. Después de la dieta de las grasas, viene la de las proteínas, después la de carbohidratos. Despues de la cirugía del busto viene la de la nariz y cambiar la dentadura, después las inyecciones colágeno y de botox. Despues del tatuaje en el brazo, el del torso, la pierna, la cara y piercings para perforar el cuerpo por todas partes. Hasta que lo que se genera es una línea de monstruosidad en serie. Seres artificiales, deformes, insatisfechos e infelices. Porque ...Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción [apartada de la razón] (2)
Belleza tiene que ver con perfección, por lo cual los criterios para determinarla, no pueden provenir de este mundo imperfecto, ni tienen nada que hacer con él. Ciertamente, estamos en este mundo, Dios nos puso aquí; sin embargo, no pertenecemos al mundo. Lo que estoy diciendo es que, podemos hacer uso de las cosas que hay en el mundo con libertad, pero depende de la consciencia, el entendimiento y de la responsabilidad con la que lo hagamos. Pablo advirtió ...Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna (3). De lo que se desprende que no es lo mismo hacer uso de las cosas que depender de y ser controlado por ellas. Cada quien debe descubrir lo que le es conveniente y de provecho, así como cada quien tiene que asumir la responsabilidad de lo que elige; y ello incluye el área de la atracción.
A diferencia de este mundo, Dios no marca un estándar de belleza propiamente dicho. Él nos ha creado a cada uno de forma individual y única. El ADN ha multiplicado exponencialmente las combinaciones a millones de millones, por lo cual, las probabilidades de encontrar a otra persona exactamente igual a uno son prácticamente nulas. De hecho, los científicos continúan en su intento por descifrar el genoma humano, el cual, les sorprende cada día con algo nuevo. No, Dios no está interesado en clonarnos. Esa es una práctica humana originalmente pensada para máquinas, no para seres vivientes. ¿Por qué iba a querer Dios que lucieramos iguales? Entonces se hubiera ahorrado el trabajo de crearnos individualmente. Simplemente nos hubiera fabricado en serie desde un principio.
El hecho de querer ser atractivo a toda costa denuncia otro hecho sublimado: que el hambre y sed insaciables por lucir atractivo en realidad es un anhelo por ser aceptado. Este anhelo insatisfecho está llegando a tonos verdaderamente alarmantes, generando culturas enteras en donde se ha levantado un culto a la apariencia física. Particularmente, he sabido de casos de jovencitas que -a escondidas de sus padres- se someten a dolorosas y riesgosas cirugías plásticas para engrosar el busto, porque son excluídas y víctimas de mobing en sus colegios. El mensaje es: como no satisfaces nuestro estándar eres un looser (perdedor). Ellas caen en la trampa de satisfacer al estándar que el mundo les marca -el cual, ya lo he dicho, nunca se sacia-; cuando en realidad estamos para satisfacer a Dios, quien nos ha hecho aceptos en el Amado, Cristo(4). Él nos ha dado ...belleza en lugar de cenizas (5). Por lo cual, si ya de suyo somos aceptables y agradables, entonces ¿para Quién nos arreglamos? ¡Para Dios! ...Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo [...] pues si vivimos, para el Señor vivimos [... pues] del Señor somos (6). El fundamento, la motivación y el entendimiento con los cuales nos empeñemos en arreglamos para lucir bien, pueden hacer la diferencia entre satisfacción y contentamiento; o bien, insatisfacción y frustración. En tanto que no entendamos bien y a fondo lo que en realidad es belleza, somos más susceptibles de caer en la trampa del estándar mundano; esperando, con la idea de que por causa del sacrificio que hemos hecho agrediendo a nuestro propio cuerpo y a nuestra propia alma obtendremos de otros lo que anhelamos: aceptación; cuando en realidad ellos buscan -como a Clooney- arrebatarnos la cápsula de café. No por nada se nos ha advertido que la obediencia a Dios es mejor que un sacrificio (7). Cuanto más estancados estamos en la vanidad, mucho más vulnerables llegamos a ser. Por eso, la advertencia ...ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, exlcuídos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón; y ellos, habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para comenter con avidez toda clase de impurezas (8). En otras palabras, si queremos estar a salvo de ser usados, abusados, y engañados, es necesario y urgente que renovemos nuestra mente ...Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera, si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente. (9)
Entendamos de una vez que belleza no es un estándar marcado por el hombre, sino virtud de Dios. La pseudo-belleza, o sea, aquella según el estándar humano, es vana ...Engañosa es la gracia y vana la belleza [porque no es duradera], pero la mujer que teme reverentemente al Señor y le adora, ésa será alabada. (10). La verdadera belleza se cultiva en el interior, en donde el Espíritu de Dios habita. No en el cuerpo perecedero, sino en el espíritu eterno. Ahora, no estoy diciendo que no nos cuidemos, pues somos mayordomos de todo lo que se nos ha confiado, incluido el cuerpo. Lo que quiero decir es que al renovar la mente desarrollamos una nueva actitud hacia nosotros mismos, una de aceptación; y otra de agradecimiento a Dios; dejamos de anhelar lo que otros tienen; y comenzamos a entender cuando la Palabra dice ...Y vio Dios todo lo que había hecho, y lo contempló, y he aquí que era bueno en gran manera [conveniente, agradable] y Él lo aprobó completamente (11). Note que dice aprobó completamente, no parcialmente. Dios no reprueba su obra, ni dice me gustan tus ojos pero no tu nariz. Y si Él, que es nuestro Creador, nos ha aprobado completamente ¿tenemos derecho a rechazar lo que Dios ya ha aprobado? Cada obra artificial que perpetramos a nuestro ser, la llevamos a cabo porque en el fondo nos rechazamos y no acabamos de aceptar lo que Dios ha hecho y aprobado. Es otra forma de decir a Dios –“No, Señor, mira yo creo que te equivocaste, esto no debe estar puesto así sino asá”. ¡Cuidado! ¿No es esta mucha arrogancia de nuestra parte? ...Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias, porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración (12)
En efecto, Dios nos allega la ayuda cuando realmente lo necesitamos. Si se nace con una malformación que es necesario remover, porque reduce nuestra calidad de vida, o bien, se ha sufrido de un accidente, entonces adelante con el bisturí. Pero, eso habla de funcionalidad, no de belleza en el sentido espiritual. Ciertamente, el mundo impone su estándar, y nos rechaza pero ...considerad, hermanos, vuestro llamamiento, no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; para que nadie se jacte delante de Dios (13). Mucho avanzaríamos si comenzamos por decir -“Decido amar... ninguna ocasión justifica el aborrecimiento; ninguna injusticia autoriza la amargura. Decido amar. Hoy amaré lo que Dios ama” -Dios me ama, por tanto, decido amarme y aceptarme completamente tal como Él lo ha hecho.
*Nota: para reproducir este artículo requieres permiso de la autora. ¡Gracias!
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- 1 Corintios 2:13-15, énfasis añadido
- Proverbios 11:22
- 1 Corintios 6:12
- Efesios 1:6
- Isaías 61:3
- Romanos 14:7-8
- 1 Samuel 15:22
- Efesios 4:17:19, énfasis añadido
- Efesios 4:20-23, énfasis añadido
- Proverbios 31:30 AMP
- Génesis 1:31 AMP
- 1 Timoteo 4:4
- 1 Corintios 1:26-29
- Max Lucado, Grace for the Moment.Vol 1, p11
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Edith Fragoso de Weyand es autora de Literatura Cristiana. Acutalmente reside en Stuttgart, Alemania con su esposo. A través de su libro Zona Libre de Ofensa, la autora ofrece importantes claves para vivir libre de ofensa.
Princesa despierta o… ¡Despierta princesa!/ Edith Fragoso de Weyand
¿Quién de nosotras no ha quedado fascinada por los cuentos de hadas? Especialmente por aquellas rancias historias donde una princesa era rescatada por un valiente y apuesto príncipe, después que éste había invertido arduos esfuerzos, sorteado innumerables peligros y hubo vencido al poderoso y temible dragón. Muchas de nosotras fuimos encantadas en nuestra niñez con estas fábulas donde, al final, el príncipe liberaba a su dama en cautiverio despertandola e interrumpiendo su sueño con un romántico beso de amor. Pero, tal encantamiento no es casual, sino que estos relatos retratan nuestros más oscuros e insondables temores; así como nuestros más profundos, esperanzados y legítimos anhelos; por lo cual, hay algunas constantes que observar en ellos. Por ejemplo, la presencia de virtud en los protagonistas como belleza, nobleza, valentía, verdad y justicia; la existencia de un móvil: despojar a la protagonista de su herencia; la ejecución de un acto deliberado y premeditado: la injusticia movida por la maldad, expresada en envidia, recelo y crueldad de los antagonistas; la irrupción de una circunstancia: el cautiverio; y, finalmente, el arrivo de la maravillosa solución: el amor. El amor que libera, sana, hace equidad, retribuye y consuela.
Tenía que ser el príncipe, es decir, el ungido, el elegido para cumplir con su destino de llevar el amor ahí en donde era requerido; él, de quien dependía el equilibrio de todo lo existente, y quien tenía todos los recursos para liberar a la dama en cautiverio, ya fuera en lo alto de una torre o en lo profundo del bosque. En tanto que la aludida princesa siempre estaba en una situación de persecución y atrapada por las oscuras fuerzas del mal, debido a su belleza, gracia y posición privilegiada. Si bien recuerdo, en su candidez, por lo menos la Bella durmiente y Blanca Nieves quedaban cautivas y sumidas en un profundo sopor cercano a la muerte después de haber sido envenenadas por sus malvadas, recelosas y envidiosas adversarias, en espera de ser liberadas de su prisión por sus respectivos príncipes, los cuales eran ayudados por hadas y seres del bosque para emprender con éxito su empresa de rescate, romper con el hechizo y sacar a su princesa de la somnolencia para así liberarla de su cautiverio. Por otra parte, mucho más proactivas, innovadoras y dando muestras de audacia e intrepidez resultan Rapunzel -lanzando su larga y trenzada cabellera desde lo alto de la torre cooperando y colaborando con su príncipe en la labor de rescate-, o Cenicienta –que ayudada por su hada madrina, comete la osadía de presentarse en el baile vestida de camuflage, conversar y danzar con su príncipe, para luego huir a la media noche dejando una zapatilla de cristal como única pista para ser encontrada y rescatada de la miseria por su amado.
Pero, a finales de los 1970’s hizo su aparición en la pantalla gigante otra suerte de princesa; una, que al igual que sus compañeras, era perseguida por las fuerzas del mal. Sin embargo, despierta y valiente. Los ataques en su contra no se desataban por causa de su belleza y gracia, sino más bien por conducir un movimiento rebelde e insubordinado en contra del Imperio Galáctico del mal. Los ataques cambiaron en calidad y en proporción y así también las estrategias. Esta princesa participaba en una batalla de proporciones gigantescas por lo cual se conducía con identidad diplomática a través de la galaxia y paralelamente luchaba comandando los ataques, creando estrategias y saboteando los malvados planes destructivos de su enemigo. La Princesa Leia Organa, aparece como una mujer audaz y bien preparada, desplegando habilidades y haciendo gala de inteligencia, discreción y control, siempre innovadora ante las situaciones de crisis y apoyando con valor y dignidad la causa rebelde en favor de la justicia y la vida. Aquí, la historia es reversible, ella ya está despierta y luchando, junto con su padre por amor a la justicia. Sin embargo, llega el momento en que Leia requiere de ayuda para tener éxito en su causa; la cual le es provista cuando ella codifica un mensaje S.O.S., emitiendolo y lanzandolo hacia algún punto de la galaxia aprovechando los recursos que tiene a la mano (ni hadas, ni seres del bosque sino unos androides y el dispositivo de desechos de su nave interestelar); atendiendo a él, tres hombres son despertados y movidos de su situación de estancamiento, retraimiento y sopor: Obi-Wan Kenobi un anciano y retirado maestro Jedi [de la antigua y quasi extinta orden de guerreros dedicados a guardar la justicia y el orden en la galaxia], quien vive como un ermitaño oculto de la amenaza imperial; Luke Skywalker, joven granjero cuyo profundo anhelo es partir, dejar a su familia y todo para atender el llamado de su corazón, pero, sin éxito; y Han Solo un transportista estelar y rudo corredor de apuestas, perseguido por sus acreedores. Lo interesante es cómo todo comienza a ser transformado a partir de que Leia pide ayuda, mientras lucha por su pueblo y la galaxia entera, cuando su nave es invadida por el malvado Darth Vader y sus huestes imperiales. Obi-Wan se reactiva como Jedi; el torcido destino de Luke como granjero queda invalidado para siempre, y así éste se estrena como novel aprendiz de Jedi para alcanzar el verdadero; y, Han deja su vida de mercenario y aprende a conducirse en bien de otros. Ellos llegan a rescatar a la princesa justo antes de ser ejecutada, y le ayudan en la consecusión de su misión
para detener las fuerzas del Imperio y a destruir su colosal base denominada La estrella del mal.
Con aventura e intenso dramatismo George Lucas, creador de la saga StarWars, contribuyó a llenar el imaginero cultural contemporáneo –inspirando a miles-, no únicamente para relatar cómo fue vencido el enemigo, sino también cómo éste había alcanzado una posición tan privilegiada y de poder; la cual comenzó a ser resquebrajada e invadida por la iniciativa de una mujer, hija de otra mujer valiente (Padme Amidala). La princesa despierta y activa por causa de la justicia, ayuda a otros a despertar de su letargo y a sacar lo mejor de sí mismos; dando lugar a que acontezca transformación en su entorno y en otras vidas. Lucas ha declarado que para crear el perfil de sus personajes se basó en muchas fuentes, incluida la Bíblia. Observe las similitudes que hay por ejemplo, entre la reina Esther y Leia, ambas luchando por su pueblo o con Rahab ocultando a los espías de Israel; o bien, en referencia a Débora, cuando ésta fue levantada por el Espíritu Santo ella emitió un mensaje pleno de poesía elevando un canto de guerra y de amor …¡Oíd reyes; prestad oído príncipes! Yo al Señor, cantaré, cantaré alabanzas al Señor Dios de Israel […] Mi corazón está con los jefes de Israel, los voluntarios entre el pueblo ¡Bendecid al Señor! […] al sonido de los que dividen las manadas entre los abrevaderos, alli repetirán los actos de justicia del Señor […] Despierta, despierta, Débora; despierta, despierta y entona un cántico. Levántate Barac, y lleva a tus cautivos hijo de Abinoam. Entonces los sobrevivientes descendieron […] el pueblo del Señor vino a mi como guerreros1. Dios despertó a Débora, y esta princesa fue levantada para despertar a sus hombres cuya moral estaba caída. En realidad ellos eran guerreros pero requerían creerlo, y fue Débora quien se los notificó y les inspiró para efectuar su tarea y cumplir con su misión.
No es casual que en nuestra época post-moderna realizadores como Lucas consagren sus vidas para desarrollar intensos, largos y detallados relatos los cuales son ricos en simbolismo y poesía.
Hay un sentir general porque hay también una correspondencia entre los relatos de una época a la otra, y sobre todo, porque hay un apremio del Espíritu Santo en cuanto a lo que es necesario hacer. De los hermanos Grimm a Lucas hubo no únicamente un salto en el tiempo sino uno cualitativo en el desarrollo de la humanidad. En este contexto, emerge con fuerza la nueva imagen de la princesa despierta y valiente que a su vez tiene la tarea de despertar y sanar a aquellos caídos y devaluados, animándoles a luchar con amor y con la inspiración del Espíritu Santo. Las princesas del El Señor de los anillos (Arwen Evenstar y Éowyn), y las niñas-princesas en las Crónicas de Narnja (Susan y Lucy) (novelas publicadas alrededor de los años 1950’s) protagonizan un papel más activo y participativo de las princesas para combatir al enemigo. De Kim Possible a la reciente saga de la Reina Isabel, protagonizada por la actriz australiana Cate Blanchet, tenemos más muestras de este sentir. En otras palabras, ahora, es nuestro turno. Es el tiempo para las hijas de Eva2. Es tiempo de despertar, de sacudirse el sopor y la pasividad; de combatir nuestros más arraigados y oscuros temores y de dejar emerger la virtud que nos ha sido concedida por nuestro Señor y Rey para que reine la verdad y la justicia. Es tiempo de prepararnos y alzar nuestra voz para que la transformación tenga lugar en nuestra propia vida y en las vidas de otros, y de clamar a nuestro Padre por tal transformación.
Nuestro Príncipe de Paz nos ha besado con amor y nos ha despertado. Él ha vencido al dragón, al pecado y a la muerte, y ha salido victorioso. Él nos ha liberado y anunciado que somos libres. Él ha vendado y sanado toda nuestra herida. Él cambió nuestra tristeza en gozo, y nos ha consolado. Él ha cubierto nuestra desnudez vistiéndonos con su pureza y adornándonos con su belleza. Él nos ha retribuido el doble por nuestra anterior vergüenza. Él nos ha convertido en princesas dignas de alabanza. Por lo cual, ahora nuestra tarea es …reedificar las ruinas antiguas, levantar los lugares devastados de antaño, restaurar las ciudades arruinadas, los lugares devastados de muchas generaciones3. Si esta imagen te parece imposible de imaginar, querida, te tengo una noticia: ello ya ha sucedido. Al final de la 2ªGuerra Mundial, Alemania quedó en ruinas después de los bombardeos; los hombres estaban caídos, heridos, muertos o prisioneros de guerra y la moral destruida enteramente ¿quién levantaría piedra por piedra esta nación? ¡Las mujeres!. Dios levantó a las mujeres para reconstruír este país física y moralmente. Dios llamó a sus princesas y sus princesas respondieron con acción, piedra sobre piedra y herida por herida. De hecho, cerros enteros fueron levantados con los escombros que estas valerosas mujeres quitaron con sus propias manos, a fin de reedificar (los cuales fueron cubiertos con tierra y absorbidos por el bosque). Fueron las esposas, madres e hijas quienes se ocuparon de arreglar todo el desorden causado por la conflagración; limpiando, sanando, reconstruyendo, animando4. Muchas de estas princesas ahora son abuelas, bisabuelas y hasta tatarabuelas, pues Dios compensó su sufrimiento y recompensó su obediencia y ardua labor para reconstruir este país, con la bendición de ya no ver más muerte sino vida, Él les bendijo con esperanza al contemplar a su descendencia crecer y reinar …Entonces tu descendencia será conocida entre las naciones, y sus vástagos en medio de los pueblos; todos los que los vean los reconocerán, porque son la simiente que el Señor ha bendecido3. Alemania se levantó de las cenizas de la ruina y el estigma de la vergüenza por la derrota como iniciador del conflicto; aun cuando tuvo que padecer como escarmiento 50 años de división, el escarnio y las secuelas del comunismo, recibió la misericordia de Dios. Ahora, aunque es un país territorialmente pequeño es uno de los más poderosos del mundo, y todo gracias a que sus mujeres despertaron. Esto ha sucedido y, si Dios quiere, puede volver a suceder, no sólo en las películas o en los cuentos de hadas -o en Alemania-, sino dondequiera que haya princesas, hijas del Rey de reyes, del Dios vivo y poderoso, dispuestas a despertar.
Así como Leia sabía que la fuerza le acompañaba, las princesas del reino celestial saben que el amor y el poder de Dios permanece con ellas dondequiera que vayan. El poder y autoridad que hay disponible para una princesa despierta son inmensurables y nadie los puede detener. ¡Despierta princesa! Levántate, reedifica, levanta, restaura ahí en donde Dios te ha puesto, y verás la gloria de tu Rey. Él te ha dicho …Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven conmigo5.
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Referencias
1. Canto de Débora, en Jueces 5:3,9,11-13 y Libro de Esther
2.hija de Eva es la forma en como se denomina a las dos niñas protagonistas Lucy y Susan en las Crónicas de Narnja de C.S. Lewis
3. Isaías 9:6; 51:9; 61:1-3,7,4,9; y Salmo 45
4. Para más información visita la Fundación Casa de la Historia de la República Federal de Alemania http://www.hdg.de/360Pano/frameset.htm
5. Cantares 2:10
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Edith Fragoso de Weyand es Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva y Autora de Zona Libre de Ofensa. Vive con su esposo en Alemania desde hace nueve años y participa de un ministerio de Creatividad y Comunicación en su iglesia en Stuttgart. Si deseas contactarle o saber más acerca de ella visita www.myspace.com/edifw o
http://www.xulonpress.com/book_detail.php?id=5812. Nota: si deseas reproducir este artículo, para publicarlo requieres permiso previo de la autora. ¡Gracias!
Lo mejor de la alcachofa/Por Edith Fragoso de Weyand
Me encantan las alcachofas! Es una preferencia recién descubierta. Cuando era niña la alcachofa era para mí un comestible exótico, sin atractivo y lejos de aparecer en mis dominios. Pero una vez que lo probé, siendo adulta, sus virtudes culinarias simplemente me sedujeron y cautivaron. Curiosamente, y a pesar de su tamaño, lo mejor de la alcachofa se encuentra en su núcleo; uno tiene que quitar las rudas hojas espinozas de la superficie, una a una, hasta aproximarse a lo mejor de ella: su corazón. Por supuesto que, en una cultura dominada por las prisas comprar una lata o un frasco de "corazones de alcachofa" es mucho más práctico que inscribirse en la expedición para llegar al centro de esta preciosa delicia culinaria de la naturaleza. Se podría decir que ese es un lujo que sólo los gourmets se dan. Ellos disfrutan la overtura, y llegan al centro abriendo telones de sabor hasta llegar a la parte más tierna y sazonada.
Creo que algo similar sucede con nosotros. Al nacer nuevamente en Cristo, nuevas criaturas somos, las cosas viejas pasan y todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). Lo primero que Dios nos da es un corazón y un espíritu nuevo ...Yo les daré un sólo corazón [un corazón nuevo] y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra [endurecido de modo antinatural] y les daré un corazón de carne [sensible, delicado y responsivo al toque de Dios] (Ezequiel 11:19 AMP). Es curioso que Dios mencione que nos dará un sólo y nuevo corazón, ¿acaso será que a veces nos comportamos como si tuvieramos dos corazones en lugar de uno? ¿dos formas de pensar y de actuar en lugar de ser íntegros y consistentes? ¿incapaces de seguir una sola línea en nuestras intenciones, motivaciones, coportamiento, actitudes, acciones y conducta?
Dios nos otorga quitar el corazón de piedra y pone algo mejor: un corazón tierno y sensible a su toque. Pero cabe preguntar, si Dios ya nos ha dado un corazón y un espíritu nuevos, ¿por qué incurrimos repetidamente, una y otra vez en comportamientos viciosos, rudos, espinosos y ásperos? ¿Por qué actuamos como si tuvieramos un corazón de piedra y no uno de carne? Creo que la respuesta nos la da la alcachofa, el proceso de transformación no ha sido concluído. Dios comienza por los fundamentos, quitando lo que estaba mal en nuestro núcleo y poniendo algo completamente nuevo, un corazón sensible a su toque, del cual mana la vida (Proverbios 4:23). Con ello somos inscritos en una expedición hacia lo más profundo de nuestro ser, ahora hay que develar los telones de nuestra vieja naturaleza para que emerja la nueva, lo mejor que hay en nosotros: Cristo.
Si todo se agotara en el nuevo nacimiento, entonces no habría necesidad de exhortación. Es necesario deshojarnos hasta develar el núcleo y actuar de acuerdo a él ...Por tanto, os juzgaré, a cada uno conforme a su conducta (...) Arrepentíos y apartáos de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea piedra de tropiezo. Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ezequiel 18:30-31a) Si Dios ya nos lo ha concedido, ¿por qué nos ordena hacernos un corazón y un espíritu nuevos?. Permanecer tiernos y sensibles requiere de nuestra participación. Tendemos a ser superficiales, y así sólo presentamos el equivalente a las hojas rudas y espinosas de la alcachofa, las cuales, por cierto no son comestibles, no se pueden masticar ni reducir, ni digerir, por la calidad de sus fibras duras y cortantes. Pero, además, si uno tarda demasiado en consumir una alcachofa, se corre el riesgo de que se seque y endurezca tanto, y hasta lo más profundo, que llegue a convertirse en un mero desperdicio.
El Espíritu Santo nos apremia en obedecer en este respecto, es necesario arrojar nuestros viejos patrones de pensamiento, nuestras malas actitudes y malos hábitos; es necesario echarlos fuera de nuestra vida para mantenernos sensibles a su toque.
No en balde, la Palabra exhorta ...si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente y os vistáis del nuevo hombre, el cual en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad(Efesios 4:21-24) Para completar el proceso no sólo es necesario despojarnos de lo viejo, sino requerimos manifestar lo nuevo que es semejante a Dios en justicia y perfeccion de la verdad. Si no somos capaces de presentar al mundo nuestra verdadera identidad como hijos de Dios en Cristo, y únicamente manifestamos rudeza, no estamos ofreciendo nada diferente al mundo que éste no tenga ya; y, creo que de esas cosas el mundo ya está colmado de sobra. La tierra está hambrienta por la irrupción, manifestación y revelación de las hijas e hijos de Dios hechos perfectos en Cristo (Romanos 8:19-21) y por ello tenemos que contribuir con nuestra parte asumiendo nuestra responsabilidad para renovarnos y ofrecer verdad y justicia en un mundo corrompido por el engaño y la iniquidad.
Te animo a develar tu verdadera naturaleza, renovada en Cristo Jesús Señor y Dios nuestro.
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Edith Fragoso de Weyand es autora de Literatura Cristiana, como resultado de casi quince años dedicada al estudio de la Palabra de Dios. Vive en Alemania en donde, paralelamente, participa en un Ministerio de Creatividad y Comunicación en su iglesia. Actualmente, promociona su libro Zona Libre de Ofensa cuyo debut se llevó a cabo en julio pasado en la MEGA convención para librerías cristianas y medios de comunicación denominada The International Christian Retail Show, organizada por la Christian Booksellers Association, en Orlando Florida. El cual está a la venta a través de diversos sitios electrónicos de Internet.
Si te interesa conocer más acerca de Edith Fragoso de Weyand puedes visitar sus sitios URL www.myspace.com/edifw o http://espaciovital200567.spaces.live.com/. Asimismo si quieres conocer más acerca de su libro puedes hacer click aquí http://www.xulonpress.com/book_detail.php?id=5812
La mujer/Betty Pérez
SHALOM CON CARIÑO PARA TODOS USTEDES....
En Su infinita bondad y sabiduría, Dios nos envió hombres y mujeres de valor y visión, jueces y profetas Divinamente inspirados, cuya dirección e inspiración nunca ha cesado de orientarnos con el correr de los años.
Las mujeres judías han estado entre los dirigentes, los profetas y los jueces que han desempeñado una función decisiva en la historia judía. ¿Quiénes fueron estas grandes mujeres? Echemos una rápida mirada al pasado y conozcamos a algunas de estas "grandes".
Nuestras matriarcas: un ejemplo para todos los tiempos
La primera mujer, Javá, fue llamada la "madre de todos los vivientes", en tanto que jamás se hizo referencia a Adán como el padre de todos los seres vivientes. Se trata de un hecho significativo que, desde el comienzo mismo, establece las cualidades esenciales de la mujer como "madre", dadora y perpetuadora de la vida.
La historia judía comienza con Abraham y Sará, unos dos mil años después de la Creación. Al estudiar la vida de nuestros antepasados, tal como se relata en la Torá, vemos no sólo su grandeza, sino también el modo en que transmitieron esta grandeza a sus hijos. Son nuestros padres y madres quienes sentaron un precedente para nosotros. Es merced a este precedente que pudimos, en generaciones pasadas - y presentes, hacer gala de gran fuerza espiritual, ya sea en nuestra fe' bondad, justicia, o cualquier otra característica judía.
Nuestros Sabios señalan un hecho significativos en relación con la palabra Israel: nombre dado a laacov y por el que se conoce a todos los judíos. Cada letra del nombre "Israel" corresponde a uno de nuestros Patriarcas y Matriarcas. La iud corresponde a Itzjal: y Iaacov, la shin corresponde a Sará, la reish a Rivká y Rajel, la alef a Abraham y la lamed a Leá. Todo judío, todo Israel, lleva dentro de si las características y el potencial de grandeza de nuestros padres y madres y el potencial de ser tan grandes como fueron éstos en sus acciones.
Sará, la primera de nuestras madres, junto con Abraham, trabajaron para educar a las mujeres y los hombres de su generación, ayudándolos a comprender la existencia del Solo y Único Dios.
Cuán grandes fueron los logros de Sará dentro de la comunidad en general, mayor aún fue su repercusión en el hogar. Sara estableció un hogar consagrado a los valores de la Torá, un hogar en el que imperaban la paz, la bondad y la honestidad. En este hogar crió a su hijo Itzjak. Sará se esmeró por educar a su hijo y luchó denodadamente por impedir que toda mala influencia penetrara en su hogar. Por esta razón Sari pidió a Abraham que echara a Hagar, su sirvienta, y a Ishmael, el hijo de ésta - un joven de hábitos salvajes y malos.
Dios instruyó a Abraham en el sentido de que "todo lo que Sará te diga - has de escuchar su voz" (Génesis 21:12). Entonces Abraham echó a Hagar e Ishmael. La Torá nos enseña que mientras Sará vivió, su hogar fue bendecido de varias formas. Siempre había una nube de gloria -la Presencia Divina- sobre su tienda (correspondiente a la mitzvá de la Pureza de la Familia), nube ésta que se desvaneció cuando Sará murió, y que volvió a aparecer cuando llegó Rivká, la esposa de Itzjak.
En su tienda siempre brillaba una luz, desde erev Shabat. Cuando murió, la luz se extinguió y volvió a brillar una vez más cuando Rivká entró en la tienda. Del mismo modo, la masa que preparaba estaba bendita.
Al elegir una esposa, Itzjak buscó una mujer realmente piadosa y recta que continuase la labor de Sará y contribuyese a sentar raíces firmes para el pueblo judío. Halló esto en Rivká, nuestra segunda Matriarca. Pese al medio ambiente maligno de Jarán, en el que se crió,
Rivká resultó ser una mujer virtuosa capaz de transmitir la Torá a sus lujos. Era suficientemente sensible y perspicaz como para comprender la diferencia que mediaba entre sus dos hijos, Iaacov y Esav (Genesis 25:28).
Era suficientemente valiente como para actuar conforme a esta diferencia y alentar a laacov a fin de que desarrollara su potencial pleno. Iaacov, a su vez, contrajo matrimonio con Rajel y Leá (nuestras tercera y cuarta Matriarcas), madres de las doce tribus de Israel. Los doce hijos que tuvieron fueron rectos y de ellos surgieron las seiscientas mil almas originales - el núcleo de nuestro pueblo.
Mujer y Misión un reto antiguo y actual/Vica Fallas
Cada mujer cristiana, por ser miembro de la comunidad de fe en Jesucristo —una nueva comunidad sin barreras—, está dotada y motivada para ejercer la misión al menos en su casa y en su ciudad a causa de su elección, su identidad, su dignidad y su vocación. Una de las tareas es vivir según su dignidad y enseñar a otras que Dios restauró en Cristo, en la Cruz del Calvario, la dignidad de la mujer según el diseño original de su creación.
Fe cristiana y misión son términos inseparables. La fe cristiana no puede concebirse sin considerar el énfasis en el alcance misionero, porque éste es parte de la disciplina interna del cristianismo. Tampoco se concibe una mujer cristiana que no desee dar a conocer su fe pues, conforme a nuestra naturaleza, queremos compartir con otros acerca de las convicciones, creencias y experiencias que tenemos. Es así que la fe cristiana es misionera por naturaleza.
Ha llegado la hora de que nosotras, las mujeres latinoamericanas, asumamos nuestra responsabilidad misionera con más ahínco, deseo, ardor y tenacidad. Hay muchos lugares donde nos esperan y muchas personas que nos necesitan.
Llamado y misión en medio de una sociedad hostil
Para hablar acerca de la misión de la iglesia se acostumbra considerar sus bases bíblicas desde el origen de la misma, el que para algunos está en Adán y, para otros, en el llamamiento de Dios a Abraham.
Sin embargo, quiero reflexionar sobre 1 Pedro 2.9 porque el mensaje de toda la carta está dirigido a una comunidad cristiana que tiene un perfil, en cierta medida, muy similar a la condición de la mujer en muchas sociedades latinoamericanas y en otras latitudes. Se trataba de personas sin patria que constituían una minoría alienada de la sociedad en que vivían, con el agravante de que ésta era muy hostil. Por ser extranjeros tenían poca o ninguna posibilidad de adquirir seguridad, aceptación social y prestigio. En síntesis, eran un grupo marginal.
Es a esa comunidad de hombres y mujeres que el apóstol Pedro les afirma: «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable…»Antes de comunicarles su llamado y su misión en medio de esa sociedad hostil, Pedro les define su identidad, dignidad y elección como una nueva comunidad sin barreras.
La identidad y dignidad de la iglesia
«Linaje escogido». Conforme a la afirmación de Pedro, la fe cristiana les prometía una condición igualitaria a todos los miembros de la comunidad elegida por el favor divino. Aunque en ese grupo todas las personas eran iguales tenían, realmente, una posición de privilegio. El apóstol sabía bien que para que esa comunidad tuviera éxito debía considerarse a sí misma escogida y privilegiada.
Asimismo, si una mujer quiere tener éxito en su misión debe ser consciente de que ha sido elegida para ello.
«Real sacerdocio». Esta descripción implica que todos los miembros de la comunidad tienen una función sacerdotal (Nm 11.29; Is 61.6) y que, además, ésta ofrece sacrificios espirituales (1Pe 2.5). Queremos resaltar aquí que el sacrificio verdadero consiste en la ofrenda de la vida cotidiana en obediencia; en el ofrecimiento continuo de nuestra voluntad a la voluntad de Dios. En consecuencia, es la comunidad entera la que cumple una función sacerdotal, y no solamente algunos de sus miembros.
La entrega y sumisión al Rey hacen que nuestro ser entero busque su gloria y su dominio. Nuestra vida, entonces, se alista para la manifestación de su poder y el cumplimiento de sus planes eternos.
Pero también, nos damos cuenta de que el sacerdocio nos refiere al gozo de la intimidad con Dios. La iglesia es una comunidad que ella entera invita a sostener una relación personal e íntima con Dios. Invita a una nueva relación. La fe en Cristo no nos habla de una lista de normas y conductas que cumplir, sino de una relación que sostener con el Padre. El énfasis del Nuevo Testamento está en esa relación.
Ese Rey Todopoderoso también se muestra como padre fiel y compasivo, dispuesto a caminar con nosotros e intervenir a nuestro favor.
Hemos visto que la identidad de sacerdotes y su dignidad real fortalecía a los destinatarios de la epístola de Pedro para vivir en medio de la hostilidad y la opresión. También hoy, sólo la intimidad con mi Padre puede endulzar mi corazón cuando ha sido amargado por la injusticia; darme un sentimiento de valía cuando he sido objeto de desprecio y se me ha tratado como despojo; sacar mis bajezas más vergonzosas de su recóndito escondite para permitirme encararlas y dejárselas a Él. Únicamente la intimidad con mi Padre me da el coraje de hacer lo que es justo, aunque con ello venga la pérdida. En la intimidad con mi padre mi voluntad muere… y vive la de Él.
«Nación santa». Se trata de una comunidad consagrada a cumplir los propósitos de Dios. Esto implica que la misma está sustentada por valores y principios radicalmente diferentes de los del mundo.
Toda la carta tiene un énfasis especial en la necesidad de que el cristiano se guarde en santidad, y en que esto debe ser su distintivo en la sociedad que lo rodea (1Pe 1.15), pues la misma persigue metas diferentes a las expuestas en el evangelio.
Cabe considerar aquí que los destinatarios de dicho documento vivían en medio de un contexto de clases sociales muy marcadas y que en el imperio romano existía un interés generalizado en el status social. Además, este ambiente tenía una fuerza tan arrolladora que los cristianos podían caer fácilmente en el elitismo, incluso dentro de su propia comunidad.
Por esta razón, en el capítulo 3 de su primera epístola Pedro da instrucciones precisas a las mujeres para que ganen a sus maridos incrédulos, y amonesta a los hombres a fin de que den a sus esposas un trato digno. Existen dos formas en las que la mujer cristiana puede hacer uso de su libertad en medio de un contexto de opresión: una, según su identidad y dignidad, y la otra según los principios de este mundo. En cuanto al hombre cristiano, éste puede darle a su esposa el trato que la sociedad romana acostumbraba o bien, tratarla con dignidad y tenerla en alta estima. Lamentablemente, esto último puede acarrearle la burla de otros.
«Pueblo que pertenece a Dios». Esta cuarta descripción me trae a la mente el mensaje de Tito 2.14: «Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.» Note cómo en este versículo la vocación está íntimamente ligada con la dignidad. Ese pueblo debe ser celoso de buenas obras, dado que ellas son uno de los distintivos de la comunidad en misión.
La misión de la iglesia
«Para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable». Pedro es directo y específico en la definición de la misión: nuestra tarea es proclamar las virtudes de Dios.
Proclamar refiere a la acción de publicar abiertamente, de divulgar algo escondido, dejando de lado el temor. El anuncio no es solamente verbal, sino que constituye un estilo de vida dirigido por los valores del Reino. El énfasis en toda la epístola es que si nuestro estilo de vida es diferente al del mundo dará testimonio de quién es Dios.
Si tradujéramos esa parte del versículo literalmente del original diría: «proclamar los hechos portentosos de Dios» o «las proezas de Dios», es decir, las obras poderosas de Dios en la cruz del calvario, la resurrección, la creación de una nueva comunidad dirigida por los valores del Reino, la transformación de los corazones.
Este pequeño texto de Pedro afirma, sin lugar a duda, que mi identidad y dignidad están íntimamente ligadas a mi misión. Si no soy, no puedo hacer.
Una realidad que demanda acción
Desde la reflexión que el apóstol Pedro nos ofrece, podemos afirmar que cada mujer cristiana, por ser miembro de la comunidad de fe en Jesucristo —una nueva comunidad sin barreras—, está dotada y motivada para ejercer la misión al menos en su casa y en su ciudad a causa de su elección, su identidad, su dignidad y su vocación. Considero que una de las tareas es vivir según su dignidad y enseñar a otras que Dios restauró en Cristo, en la Cruz del Calvario, la dignidad de la mujer según el diseño original de su creación.
Asimismo, como mujeres con una misión puntual es importante sensibilizarnos ante la terrible condición de nuestras congéneres en ciertas regiones. Abrir los ojos ante esta cruda realidad podría hacer que algunas de nosotras descubriéramos el llamado a un ministerio de consolación, ayuda, educación u otros aspectos, ya sea en nuestra propia comunidad o de manera transcultural.
Consideremos los datos siguientes:
- Cuatrocientos cincuenta millones de mujeres sufren deterioro físico a causa de malnutrición en la infancia. En muchas sociedades, las niñas y las madres comen sólo después de que lo han hecho los hombres y los niños.
- Las mujeres componen la mitad de la población mundial, pero sólo participan del uno por ciento de su riqueza. Setenta por ciento de los 1.300 millones de personas que viven en la pobreza son mujeres.
- Es dos veces más probable que una niña no reciba educación.
- Dos millones de niñas, principalmente en África y el Medio Oriente, sufren mutilación física para disminuir su deseo sexual. Las niñas que sobreviven a tal práctica en el futuro experimentarán dolor en la relación sexual, probablemente serán infértiles o tendrán más posibilidades de morir al dar a luz.
- En algunos países las mujeres víctimas de violación son encarceladas por adulterio, mientras que los culpables quedan impunes. Asimismo, los asesinatos de mujeres y niñas siguen en aumento. Una mujer no necesita ser culpable de conducta inmoral para ser asesinada. Su padre, su marido, sus hermanos o sus tíos pueden matarla simplemente porque es objeto de murmuración. Además, muchas pequeñas son asesinadas por sus familias sólo por ser del sexo femenino
- Cada año mueren en el mundo cien millones de niñas por abandono. En muchos lugares, cuando una niña se enferma, simplemente la dejan morir.
La respuesta de las mujeres de fe
La participación de la mujer en la obra misionera involucra a todas aquellas que hemos sido alcanzadas por la inconmensurable gracia de Dios. En estos momentos pienso en algunas de las misioneras que trabajaron aquí, en Costa Rica, en las primeras décadas del siglo pasado. Ellas, a pesar de ser solteras, no dudaron en ir a la zona Atlántica. Allí llegaron a atender hasta seis o siete congregaciones y nunca desmayaron en su ministerio a pesar del clima inhóspito.
En los tiempos apostólicos las mujeres ministraban junto a los hombres. Sin embargo, con el paso de los siglos la iglesia resultó influida por las culturas circundantes. Aunque en muchos avivamientos espirituales las mujeres fueron aceptadas como ministras en las primeras etapas, después fueron descartadas.
Finalmente hoy la situación está cambiando. Muchas mujeres están redescubriendo el papel que la iglesia primitiva les había concedido. Desde hace unos cuantos años el Señor ha levantado una nueva generación de mujeres dispuestas a colaborar en el cumplimiento de la misión que Él ha encomendado.
Pienso en China, donde las mujeres dirigen cuarenta mil de las cincuenta mil iglesias-hogar que existen hoy en aquel país.
Pienso, también, en las tres profesionales costarricenses que están en Guinea Bissau, África Occidental: Isabel, Eugenia y Seidy, quienes fundaron el primer orfanato en ese país. ¿Por qué su tarea es tan importante? En Guinea Bissau no existían los orfanatos. Las personas consideraban que los huérfanos eran espíritus que habían matado a sus padres. Por tal motivo, no se les debía cuidar ni prestar atención y se los dejaba abandonados para que murieran. Estas mujeres, llamadas en su comunidad «las levanta muertos» (a los huérfanos se los considera como muertos), están cambiando la sociedad al tener bajo su cuidado casi cincuenta huérfanos.
Pienso, además, en Clarisa Bello (soltera), quien ministra en Puerto Ayacucho, Amazonas, Venezuela. Ella, junto con otra compañera, se dedica a trabajar con la gente de la zona y a capacitar a hermanas y hermanos que se adentran en la selva amazónica.
Pienso en Débora (pseudónimo), quien ministra entre el pueblo kurdo desde hace varios años. Es consejera, maestra de niños y profesional en agronomía. Tuvo que regresar a Costa Rica para realizar un curso intensivo de enfermería a fin de poder brindar primeros auxilios y, además, aprendió a ser partera.
Pienso, asimismo, en Xinia Gamboa, quien se encuentra en el sur de Asia aprendiendo hindi para ministrar en la India. Anteriormente ella había estado trabajando en un orfanato.
Pienso también en Cristina Hernández, hondureña, profesional del arte, quien trabaja en una aldea en el sur de Asia ayudando a los jóvenes a recuperar su tradición artesanal milenaria, casi en extinción.
Además, como ejemplo de ejercicio de la misión doméstica, pienso con admiración en mi madre, quien con su visión casi apagada y su salud agotada, sostiene día a día un ministerio de consolación para aquellos que otros no abrazarían ni querrían escuchar. Ellos saben que ella los ama, los escucha, les sonríe, los abraza… y los espera.
¿Por qué involucrarnos en esta tarea?
- Porque es tiempo de que la mujer asuma con más fuerza su compromiso misionero tal como lo profetizó el rey David: «… las mujeres que anuncian las buenas son una gran multitud.» (Sal 68.11 BDLA)
- Porque dos tercios del liderazgo cristiano y de las personas que asisten a las iglesias son mujeres.
- Porque debido a la opresión que sufren muchas mujeres en diferentes países, la iglesia misma ignora el plan y el ministerio que Dios tiene para cada una de ellas.
- Porque en muchos países solamente una mujer puede comunicarse con otras mujeres.
- Porque muchos hombres y mujeres han hecho de la iglesia una fortaleza de desigualdad y exclusión que silencia los dones que la mujer ha recibido del Espíritu Santo, constituyéndose de esa manera en una barrera al evangelio de Jesucristo.
El desafío
Las mujeres tenemos la oportunidad de participar en la extensión del Reino en múltiples maneras, como la historia lo demuestra y confirma. Además, la Biblia nos lo demanda y nuestra iglesia lo exige. El Señor está desafiando a esta generación de mujeres a servir a los millones de personas que se encuentran en situación de calamidad física y espiritual.
Por ello, no debemos rendirnos. Si el Señor la ha llamado, ¡vaya! No permita que otros impidan su servicio, pero cuide su corazón y sus actitudes. Manténgase sometida a Jesucristo, abierta a las demás personas, fiel a la Escritura y libre de cualquier sentimiento de rechazo y amargura. Tenga siempre presente que Él irá con usted adondequiera que vaya.
por ss Tomado de http://www.desarrollocristiano.com
La Creación de la Mujer
Shalom Queridos Amigos, nuevamente aquí saludándoles y bendiciéndoles a través de estos estudios, notas y comentarios personales que estaremos haciendo con mucho cariño para todos ustedes. Ahora les comparto este mensaje tremendo sobre la importancia de la vida de la Mujer,Como Directora del Ministerio Voces de Sanidad y Liberación para la Mujer del Tercer Milenio, estoy inmensamente interesada en que el Rol de La Mujer sea restaurado y restituido en nuestras Familias, sociedad y Congregaciones.Asi que espero que les guste lo que a continuación viene.
A lo largo de la historia de la humanidad, el papel de la mujer en este mundo ha tomado distintos matices y muchas veces ha sido mal interpretado y despreciado. Sin embargo, mediante un estudio auténtico, basado en nuestras fuentes, podremos llegar a obtener una visíon clara del rol de la mujer en este mundo, y especialmente en la vida del hogar judío.
La Creación de la Mujer
La Torá nos cuenta que después de que D'os creó al primer hombre, lo durmió y separó de éll a quien sería su esposa, Javá, pues él había visto que estaba solo y necesitaba una compañía. A Javá la Torá la llama "ézer kenegdó" - es decir, una ayuda para él.
Dicen los Sabios que Adam no llegó a ser íntegro y completo hasta el momento en que Javá fue creada. Es decir, que el concepto de ser "una ayuda para él" significaba complementarlo. De aquí aprendemos que para que el hombre pueda cumplir correctamente su función en este mundo, necesita a la mujer. Y por eso se debería categorizar al hombre como el "sexo débil", pues fue él el que necesitó de la ayuda de su mujer, y no al revés.
Por otro lado, la Torá dice en Génesis 2:23: "Adam dijo: Esta vez, este es hueso de mis huesos y carne de mi carne". Esto nos enseña que también la mujer necesita del hombre para estar completa. Toda mujer, así como Javá, es "la madre de toda vida" (3:20). Ella es la renovadora eterna de la humanidad, la que da a luz a nuevas vidas y da forma a su relación con el hombre. Y es por esta razón que la mujer necesita al hombre para poder llevar a cabo su función y cumplir junto con él, el propósito de la vida. En definitiva vemos que uno sin el otro no pueden llegar a ser íntegros ni completos.
Más aún, a pesar de que las diferencias físicas que existen entre el hombre y la mujer nos muestran sus diferentes roles, puesto que ambos fueron creados a imagen de D'os, así como está escrito en Génesis 1:27: "Entonces D'os creó al hombre a Su imagen y semejanza; a imagen de D'os Él los creó; hombre y mujer Él los creó", esto nos debería enseñar que, de hecho, la mayor parte de sus funciones en este mundo son similares. Los dos fueron creados con la suprema función de servir a D'os, y este concepto de espiritualidad es la que le da propósito y significado a sus vidas.
Transmitiendo Nuestros Valores
En la vida judía, la mujer es la base de nuestra existencia como pueblo y la encargada de transmitir nuestros valores de generación en generación. Esta función le ha sido encomendada a la mujer en la revelación de D'os en el monte Sinai, así como está escrito en la Torá: "Moshé ascendió a D'os y Él lo llamó desde la montaña diciendo: Así dirás a la casa de Iaacov y relatarás a los hijos de Israel" (Shemot 19:3).
Los Sabios nos enseñan que al decir "la casa de Iaacov", el versículo se refiere a las mujeres, y al decir "los hijos de Israel", se refiere a los hombres. Además, al referirse a la casa de Iaacov la Torá dice "así dirás", mientras que respecto de los hijos de Israel, el texto dice "y relatarás". Y esto nos enseña que a ellas se les debe hablar con una voz suave, y no en forma dura y firme (como a los hombres), pues ellas son más sensibles. En verdad, no es necesario hablarle a la mujer con un tono de voz fuerte o estricto pues ella es delicada y agradable, y es por eso que puede entender las cosas de esta misma manera, y un tono de voz suave es suficiente para que ella capte el mensaje. Pero si todo el propósito de Moshé al hablarle a las mujeres fue pedirles que acepten la Torá, ¿por qué fueron mencionadas primero?
La respuesta es que estas palabras no se refieren sólo a la aceptación de la Torá sino que tienen un significado mucho más profundo. Lo que se le transmitió a las mujeres fue su misión, su propósito en la vida. A ellas se les dijo que serían las que transmitirán el mensaje al pueblo judío. Ellas serían las que tendrían que hacerse cargo siendo las maestras del pueblo judío. Y esta es la razón por la cual se les hablá primero a ellas, dándoles prominencia, pues las enseñanzas de la madre significan mucho más para el niño que las del padre.
Sin embargo, nosotros sabemos que la mujer no está obligada a enseñarle a su hijo, entonces, ¿por qué aquí se le dice a ella que lo haga?
La razón es porque la enseñanza a la cual nos referimos aquí es la enseñanza que precede a todas las demás enseñanzas: la enseñanza del jesed (benevolencia). Es la benevolencia de la madre más que la firmeza del padre la que le dará al niño un hermoso e ideal amor por la Torá. Entonces, el niño tendrá un amor natural por la Torá, por la belleza y por el jesed que ésta contiene.
Torá sin jesed no es Torá. La Torá de la madre es el jesed, y esta Torá debe ser transmitida primero - antes que la del padre.
Grandes Mujeres de Nuestra Historia
Esta importante función que la mujer desempeña, es vista en los grandes momentos de la historia judía, donde la mujer muchas veces ha jugado un rol destacado. De hecho, los Sabios nos enseñan que por el mérito de la rectitud de las mujeres fuimos redimidos de Egipto. Además, el Talmud nos enseña que siete mujeres de nuestro pueblo han llegado al nivel de la profecía: Sará, Miriam, Deborá, Janá, Avigail, Juldá y Ester.
En muchos relatos bíblicos se nos muestra a la mujer actuando con inteligencia, modestia, diligencia, hospitalidad, humildad, compasión, etc. Sará, aconsejó a su marido Abraham. Rivká, percibió al verdadero merecedor de las bendiciones de Itzjak. Rajel, entregó la palabra clave a su hermana Leá en la noche de su casamiento, para no avergonzarla delante de la gente de la ciudad. Leá, suplicó a D'os para no tener que casarse con el malvado Esav. Y muchas historias más. Pero a pesar de que las mujeres forman y han formado parte de los momentos más cruciales de nuestra historia, nunca buscaron reconocimiento, sino que se comportaron de manera recatada, a pesar de sus grandes logros.
El rey David compara a las hijas de Israel con los ladrillos de las esquinas de una pared, y el Malbim explica: cuando una pared es construida, primero se construyen las dos esquinas. Luego, una soga se desliza de una esquina a otra para asegurar que los dos ladrillos centrales están ubicados a la altura correcta. Entonces, los ladrillos de las esquinas constituyen el punto de referencia. Pero a pesar de que las esquinas cumplen un rol tan importante, después de construida la pared, ellas quedan a los costados pasando desapercibidas. Y este es el comportamiento de la verdadera mujer judía, pues mediante esta cualidad de modestia ella obtiene todas las bendiciones de D'os en su hogar.
Una Joya Valiosa
El judaísmo resalta la importancia de la mujer, su delicadeza y nobleza, mediante ciertas obligaciones. Y más allá de las razones elevadas y profundas que éstas puedan tener, podemos ver cómo ellas se ocupan del cuidado y la protección de la mujer en la vida familiar y comunal.
Pastora Bethy Pérez
Directora del Ministerio Voces de Sanidad para la Mujer del Tercer Milenio
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